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El madrileño Café del Rey cuenta con diferentes espacios donde disfrutar de una cocina mediterránea y creativa, aderezada con buenos desayunos, excelentes vinos y tapas, cervezas o cócteles. Además concede la posibilidad de saborear el buen tiempo en su terraza ‘chill out’, el Beach Club, que presenta variados ambientes

La creatividad del mundo de la moda y de la estética, sector que han hecho suyo desde hace años Carlos Fernández y Víctor Cruz, la desarrollan igualmente en toda su plenitud en un proyecto que nació en diciembre de 2013, el Café del Rey.

Un bar que vino al mundo sin hacer ruido, sin grandes pretensiones, con la modestia como ejemplo de virtud, eligiendo para hacer su aparición el madrileño Paseo del Rey, una calle ubicada entre la Plaza de España y Príncipe Pío. “Esta zona estaba un poco abandonada y en ella no había ningún tipo de servicio. Por ello, y teniendo en cuenta el número de oficinas existentes, pensamos que a esa zona le vendría bien contar con un bar que diera servicio. Y ese fue el objetivo del Café del Rey”, comenta Carlos Fernández que, además de socio del local junto con Víctor, ostenta el cargo de director del establecimiento.

De consecuencia, cada mañana, abría sus puertas el Café del Rey para ofrecer sus desayunos a los habitantes y trabajadores del lugar, así como un buen vino y una variada tapa, porque el concepto de ‘wine bar’ el local lo llevaba en su ADN.

“A medida que pasaban los meses, nos dimos cuenta del éxito que estaba teniendo y un par de años más tarde se produjo la consagración del mismo con la ampliación del restaurante y la terraza de verano, el ‘beach club’ duplicándose la capacidad del bar pasando de tener cuatro mesas a treinta y cinco dentro del restaurante y 50 en la terraza. Nuestro objetivo ya no era dar sólo un servicio al barrio, sino ofrecérselo a todo Madrid”, afirma Carlos.

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