No hace dos años que se abrió el restaurante Fosbury Café y ya es sin duda uno de los puntos de interés del municipio de Castelldefels, en Barcelona. A través de unas impresionantes dimensiones (1.200 m2), se configuró un restaurante de puro sabor mediterráneo, con tintes ibicencos, y orientado a que el cliente disfrute de una oferta gastronómica excelente, en un espacio privilegiado mientras contempla los caprichosos movimientos de las olas que bañan la costa. La propiedad de este restaurante se atribuye a la sociedad familiar Hola Ola Playa, de la que Jorge Álvarez es miembro, y con el que hemos tenido el placer de conversar en Bar Business.
¿Por qué Fosbury?
“Fosbury Café es un proyecto empresarial-familiar muy ambicioso y complejo debido a la propia dimensión y amplitud de la oferta del mismo, a la situación económica en la que nace y a otros factores propios de la ubicación en la playa de Castelldefels.
El nombre hace referencia al saltador americano Dick Fosbury” -con el que Jorge se confiesa identificado por lo arriesgado de su apuesta y el posterior triunfo de la misma-. “Lo cierto es que desde que lo hemos abierto estamos creciendo y nuestra sensación es muy positiva”.
El restaurante Fosbury Café, abierto todos los días del año, tiene capacidad para 400 comensales todos ellos con vistas al mar desde cualquier punto de sus cuatro terrazas, o de su salón interior de 250 m2.
Pero si impresionantes resultan su ubicación, vistas y dimensiones, la oferta gastronómica del restaurante tampoco se queda atrás. El chef J. M. M., jefe de cocina de Fosbury Café propone, junto a un equipo formado por nueve cocineros más, una carta de corte mediterráneo donde pueden degustarse estupendos arroces como la ‘Paella de butifarra con alcachofas y setas de temporada’, ‘Arroz de bacalao con verduras’, ‘Arroz a banda’, o la ‘Caldereta de arroz con bogavante rape y almejas’, entre otros. Pero como el establecimiento es sinónimo de exclusividad e innovación en Castelldefels, no faltan platos de pescado tan exquisitos como el ‘Tataki de atún marinado con soja y sésamo’, o el ‘Lomo de bacalao confitado a baja temperatura con una crema de trufas de trufa blanca y negra’. Si de carne hablamos, puede servir de ejemplo la deliciosa ‘Hamburguesa Ibérica’ que se presenta en un pan de cebolla elaborado en el obrador familiar sito en Barcelona, donde también se realizan artesanalmente gofres, crepes, granizados, helados, repostería, panes y masas de ‘pizza’. En cuanto a sus dulces tentaciones se pueden encontrar delicias como el ‘Postre Goloso’, pensado para compartir y consistente en un profiterol de nata, un vasito de tiramisú, un canutillo de crema y una trufa.

 

 

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