Siempre han estado ahí pero nunca habían ocupado posiciones de tanta visibilidad social, eso que solemos etiquetar como moda o tendencia. Al final los tés e infusiones, gracias en parte a su perseverancia y a las propuestas cada vez más atractivas de sus empresas, han logrado también formar parte del gran escaparate social y económico. Una buena imagen que suma reconocimiento y que es fruto, sin duda, de una era de nuevos hábitos y tendencias de consumo. Desde la obsesión por adoptar conductas más saludables a la irrupción de la coctelería como un impulso renovado e innovador de añadir estos productos a la mezcla, está claro que en los últimos años existe una manera distinta de enfocar la infusión. De acuerdo al informe del sector elaborado por Patricia Alcubilla y publicado en diciembre de 2016 en Alimarket, “el consumo de té e infusiones sigue ganando adeptos en nuestro país”. No hace falta contar con los datos oficiales del total del mercado para constatar este buen comportamiento si hacemos caso a la facturación de las principales compañías. Las ventas en total durante 2015 “superaron los 140 millones de euros, un 7% más que en el ejercicio anterior”, puntualiza Alcubilla. “A estos datos habría que sumar”, continúa, más allá de algunas duplicidades en los ingresos, “los que reciben las compañías tostadoras procedentes de la comercialización de referencias de tés e infusiones, así como los que generan enseñas como ‘Tetley’ o ‘Twinings’, presentes en España a través de distribuidoras”. En cualquier caso, las cifras arrojan un panorama de bonanza en el sector de tés e infusiones, algo también apreciable en el ‘Retail’, allí donde se traducen mayor número de compras. De acuerdo al mismo informe, y con datos de la consultora IRI Worldwide, “las ventas de tés e infusiones crecieron un 3,5% en volumen en el interanual a 30 de octubre pasado, superando las 4.905 t, por valor de 145,9 millones de euros, un 4,5% más”.
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