Negrini comercializa en la península ibérica una gran variedad de productos con trufa de Appennino Food Group, que son distinguidos en el mercado por la calidad de las materias primas que utiliza para su elaboración y por la tecnología más puntera en su producción

La calidad, el esmerado servicio y el estar siempre atento a las peticiones de los consumidores y necesidades de los profesionales de la hostelería, incluso el marcar tendencia en el mercado con productos novedosos es patrimonio de la empresa Negrini. Importadora y distribuidora en la península ibérica de etiquetas enogastronómicas  italianas de alta gama, Negrini, capitaneada por Nicoletta Negrini, se avala de los mejores productos de su tierra natal. 

En esta ocasión, queremos hablarles de las ‘delicatessen’ de trufa de la línea Appennino Food Truffles, de Appennino Food Group, de la que Negrini se ha hecho eco en su extenso catálogo. Se trata de una relevante compañía italiana dedicada a la comercialización de las trufas y a la conservación del producto con la tecnología más avanzada, que a su vez cuenta con otra línea productiva destinada a la elaboración de salsas para pastas, llamada Dispensa di Amerigo, realizando recetas típicas del territorio como por ejemplo el ‘Ragù tradizionale bolognese’. Productos que también distribuye Negrini en nuestro mercado, los cuales también se hallan impregnados de la filosofía de Appennino Food Group basada en la conjunción de la experiencia y la pasión, en la cuidada selección de las materias primas con la innovación para asegurar estándares cualitativos de alto nivel y la diversidad de productos, todo ello con la garantía de la trazabilidad desde el origen.

Productos, todos ellos, que no contienen ni conservantes, ni colorantes ni aditivos y que ofrecen grandes ventajas a su vez a los chefs y restauradores al estar ya listos para utilizar. Como no podía ser de otra manera, Appennino Food Group, se encuentra en una zona apta para la trufa como es la localidad de Savigno-Valsamoggia, en la provincia de Bologna, una de las principales ciudades italianas de la trufa.

La trufa es un hongo muy apreciado en nuestras mesas, siendo la trufa blanca (Tuber Magnatum Pico) la más codiciada, cuya época de maduración va desde septiembre a diciembre. Por su parte, a la trufa blanqueta (Tuber Albidum Pico) se la considera la “hermana menor” de la trufa blanca y su maduración va desde enero hasta abril. La Trufa Negra (Tuber Uncinatum), que madura desde septiembre a diciembre, tiene características muy parecidas a la trufa negra de verano y algunos la clasifican como una variedad suya. La Trufa Negra de Invierno (Tuber Melanosporum) es la más noble entre las trufas negras y madura desde noviembre a marzo. La Trufa Negra de Verano (Tuber Aestivum Vitt.) es la más común entre las trufas comestibles y se encuentra en grandes cantidades prácticamente todo el año.

Para que una trufa sea considerada de buena calidad debe tener un aspecto brillante y vivo, un perfume particular y limpio según el tipo de especie, un aroma armonioso y redondo; y una textura consistente, al tacto debe ser compacta, elástica y no gomosa.

Su conservación se debe realizar bajo refrigeración a una temperatura controlada de entre 2 °C – 4 °C y es aconsejable envolver cada pieza de trufa con papel absorbente de cocina. Si la trufa se utiliza es necesario cambiar el papel absorbente diariamente para eliminar su humedad Se debe colocar en un recipiente hermético o en exposición a la venta en una vitrina refrigerada y ventilada siendo, en este caso, aconsejable cubrirla con una campana de vidrio dentro de la vitrina. No se recomienda su conservación entre el arroz, ya que la alta absorción del arroz perjudica la estructura de la trufa, secándola.

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