Diego Guerrero sale de nuevo a escena. Tras su ruptura con El Club Allard en 2013, el chef vasco paró para coger impulso. Empezó a viajar sin parar mientras moldeaba los cimientos de su futuro proyecto, algo totalmente distinto a lo anterior. Por fin abre DSTAgE el 1 de julio de 2014 y en diciembre consigue la primera Estrella Michelin. “Días para oler, saborear, disfrutar, crecer y divertir”. Así reza el cuadro de la entrada y que salió de las manos artísticas de su madre. Porque DSTAgE es un restaurante con ADN Diego Guerrero. El nombre juega con las iniciales del cocinero vitoriano y con una fusión de los conceptos escenario y aprendizaje. Todo a la vez en su declaración de principios. Las mismas señas de identidad de su alta gastronomía, con referencias más viajeras y mestizas, en un nuevo negocio que tiene vocación de hogar sin salir de su núcleo vital de Malasaña y alrededores. Necesitaba sentirse identificado en un local sin letrero en la puerta y con unos espacios diáfanos reconocibles por el ladrillo, las tuberías de ventilación y otras marcas de estética industrial. De repente, Nueva York. Y un hilo musical ‘soul’ y sureño. Todo tiene un por qué y se encuentra en él mismo. La cercanía es la clave. Se invoca cierto ambiente informal, más liberado de corsés que en su anterior casa, pero no se puede permitir bajar el listón en cocina. El más difícil todavía es sacarla de las cuatro paredes y plantarla en mitad del escenario principal. Salto sin red en el que queda expuesto cada truco de magia. El comensal es recibido en el bar antes de dirigir la experiencia a la barra en donde continúan los bocados preparados en vivo y en directo. Un desfile de cocineros silenciosos forma parte del espectáculo una vez los invitados toman posesión de las mesas sin manteles. Es el ritual del concepto DSTAgE, evolución lógica y natural reflejo de la personalidad inquieta del maestro de ceremonias, que no se contenta con dar bien de comer sino que apuesta por el riesgo sin trampa ni cartón. Lo que se ve es lo que es. El chef sale de su castillo para dar forma a su criatura más personal.
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