Aunque en el actual clima de incertidumbre cae el consumo de destilados, el auge de los licores con IGP marcan un rumbo unido a la transparencia, la tradición mejorada y la calidad de los procesos
Conviene hablar siempre con propiedad y el concepto premium es de esos que se pueden prestar a la confusión. Por eso, este análisis de la actualidad en el sector de los destilados puede servir para arrojar algo de luz y que el consumidor sepa abrirse paso entre tanta oferta. Nos sirve además para entender mejor la evolución del consumo de estas bebidas alcohólicas.
Para empezar, recordemos que España ocupa un lugar destacado en el segmento de espirituosos y licores de la UE. La artesanía y las raíces, la experiencia, la conciencia saludable, la gastronomía y la premiumización son valores vigentes asociados a estos productos aunque el consumo masivo siga invocando rutinas arrastradas del pasado.
Venimos de un 2023 que ya experimentó una caída de las ventas del 5,9% respecto al año anterior, aunque más del 60% de la población, según el informe publicado por Espirituosos España, afirmaba haber tenido la sensación de gastar más. El actual contexto de incertidumbre no ayuda. En lo que va de año, el consumo de ‘spirits’ en hostelería cae un 3,4%, según NIQ. Celia Rodríguez, su ‘Client Development Manager’ pormenoriza el análisis: “La moderación en el consumo de alcohol es ahora mismo una tendencia mundial, tanto en hostelería como en alimentación e igualmente se percibe en el consumidor español”. Los datos cuentan que las categorías más activas, las únicas que se mantienen en valores positivos respecto al ejercicio anterior, son licores y tequila, si bien los licores lideran el ránking (27,1%) por encima del whisky (22,1%) y el tequila apenas ocupa un 1,2%. El resto se distribuye así: ginebra (19,8), ron (15%), brandy (5,8%), anís (5,5%), vodka (3,0%) y ‘ready to drink’ (0,6%). “Los licores están creciendo de la mano de un momento de consumo, después de comer y tardeo”, explica Rodríguez. “Los que pueden estar movilizando la categoría, además del tradicional de hierbas, son las cremas, tanto la típica de whisky, como variedades más novedosas como la crema rosa de tequila para un consumidor más joven”. Dicha tendencia alcista tiene sus razones: “Esta categoría, al estar unida a un consumo muy social y familiar, presumiblemente continuará teniendo crecimientos durante las próximas navidades”. En cuanto al tequila, creciendo sus ventas en un 8,3% este 2024 a pesar de su pequeño volumen, responde a una moda global. En cualquier caso, parece difícil que el panorama general supere valores prepandemia, como los de 2019.
Reparamos igualmente en que las Indicaciones Geográficas Protegidas representan el 10% de la producción total de bebidas espirituosas en España. En 2023 se comercializaron alrededor de 19 millones de litros de un total de 187, lo que supuso también un retroceso del 16,08%. Su valor económico estimado es de 140.618.719 euros. IGP Brandy del Penedés, con un 35,30% del total de la producción y sólo dos industrias asociadas, es la primera IG en volumen, por delante de Brandy de Jerez, con un 32,95%, y Pacharán Navarro, con un 15,84%. Las IGPs gallegas, por su parte, son las que aportan más industrias con 88 asociadas.




