Madrid está de estreno con un hotel que todavía huele a nuevo. La capital, siempre en boca de todos y permanentemente en el ojo del huracán, se resiste a caer en la rutina, en la fatal inercia de los tópicos y el folclore que anticipa a la decadencia. Siempre resurge. Lo mismo atrayendo nuevas versiones de hospedaje informal y de diseño ‘low cost’ -por fin- que haciendo hueco al lujo por el lujo, a inversiones potentes tanto en lo económico como en demostración de elegancia en el caso del URSO Hotel & Spa, que así se presentó formalmente en sociedad el pasado 26 de agosto, también como el primer hotel ‘boutique’ cinco estrellas de Madrid. Urso suena en latín al oso pardo que se significó en el escudo de la villa, precisamente llamada Ursalia en tiempos del Imperio Romano. Tales son las referencias con las que el hotelero Pablo Carrington quiso un cinco estrellas no estandarizado, fuera de los códigos de las grandes cadenas, y lo quiso, claro, en Madrid, ciudad en la que cree ciegamente y a la que sabe poner en valor al estilo del mejor de los embajadores. Pero más que de diplomacia, de lo que sabe Carrington como fundador de Marugal es de hoteles. Su empresa gestiona y asesora nombres como los de Cap Rocat en Mallorca, Torralbenc en Menorca, Viura en La Rioja Alavesa, Iturregi en Getaria o Square en París. Si nos atenemos al historial, no podemos sino augurar un feliz futuro al Urso.
Como con los de esta ilustre lista, el hotel será una experiencia en sí mismo pero no elude ser carta de presentación desde la que empezar a vivir lo que su ciudad depara. Urso nace con la ambición de tener únicamente sentido en Madrid y eso tiene que notarse desde el principio. El primer acercamiento se expresa con el contraste cara a cara entre el nuevo y vanguardista Mercado Barceló y el edificio noble de principios del siglo XX elegido para albergar al hotel.
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