Los licores, como categoría al alza en un contexto recesivo, merecen un análisis. El diseñador de bebidas Miguel Á. Jiménez nos explica sus oportunidades para nuevos momentos de consumo que no se ciñen solo al chupito y donde la calidad de los procesos es clave
Recuperamos la que, posiblemente, sea la categoría de bebidas espirituosas más especial. Una categoría que, además en España, se desenvuelve con una dinámica igual de especial y preponderante como salvaguarda de las tradiciones. Dentro de un mercado que tiende a contraerse, los licores se están comportando mejor que cualquier otra categoría de alcohol. Por eso, qué mejor coyuntura que seguir impulsándose en un proceso de reconstrucción de la sobremesa, su momento vital por naturaleza.
Los licores se auparon en 2025 a la primera posición por volumen en España. Al tiempo que el mercado total español de bebidas espirituosas comercializó 173 millones de litros, un 3,8 % menos que en 2024, la categoría licor creció un 2,5 % llegando a los 43 millones de litros. Son datos del Informe Socioeconómico 2025 de Espirituosos España que arrojan que el licor alcanza a representar esa cuota del 24,9 %, por delante del whisky, la ginebra y el ron.
Su condición heterogénea también los distingue. Bajo su categoría conviven licores de hierbas, frutas, cítricos, café, cacao, especias, frutos secos o cremas (con vida propia). No basta con unificarlos sino que conviene entender su comportamiento por separado para adaptar mejor su consumo. Aunque todos se armen con un mínimo de 15 % de volumen alcohólico y 100 gramos de azúcar (salvo las cremas, cuyos umbrales de azúcar se sitúan entre 250 y 400 gramos por litro).
Durante esta transición hacia otros momentos de consumo, como el aperitivo o el tardeo, el sabor manda. Su futuro parece no depender tanto de que el consumidor vaya a beber más cantidad impelido por las mismas motivaciones de siempre sino de que las marcas sean capaces de ofrecer más identidad, experiencia y, como decimos, sabor. Si logra adaptarse a más escenarios y franjas horarias, podrá a la vez empezar a despojarse de esa imagen heredada de ser bebidas (solo) muy dulces y alcohólicas. Además, tendrá oportunidad de dejar de ser un producto auxiliar en la mezcla. Al menos, secundario.
De esta versatilidad, del encaje en la actual moderación alcohólica de los gustos, de la revalorización de productos tradicionales, de la oportunidad de marcas históricas para atraer a nuevos públicos y de lo premium desde el origen y las bases, hablamos con Miguel Ángel Jiménez, líder y fundador de Libé Drinks Design. Desde este estudio creativo de bebidas, el bartender madrileño lleva años proponiendo una cultura líquida que rompe los corsés de la industria y de la idea asimilada del bar y del cóctel. Ahora, además, estrena nuevo proyecto, Destilo Drinks, en donde los licores tendrán mucho que ofrecer.
¿En qué consiste Destilo?
“Destilo se va a basar en un concepto de retail y tasting room que va a trabajar bajo tres canales: una tienda física, en Conde de Xiquena, 7, un e-commerce que va a cubrir todo el territorio nacional y un canal de B2B para distribución a profesionales. La idea además es trabajar como importadores. Nuestro rango de acción no se basa solamente en detectar marcas o productos que haya en nuestro radar a nivel nacional sino también mirar hacia fuera y ser buscador de productos especiales de todo el mundo para poder traerlos a España tanto para el cliente final como para el profesional”.
¿Sigue teniendo la personalidad fundacional de Libé?
“Sí, el proyecto mira de manera panorámica al mundo de las bebidas. No va a dejar de ser una extensión de lo que hemos proyectado durante varios años con Libé. Esta visión panorámica mira todo tipo de categorías, independientemente de que sean con o sin alcohol, pero siempre respaldadas con unos criterios de calidad y de aplicación de ciertas técnicas. El trabajo de curador va más allá de lo evidente. Llevamos meses cerrando acuerdos con productores de varios países, cada uno con su propia lógica de origen. No es una declaración de intenciones, es un catálogo real”.









