Las bebidas refrescantes son un elemento imprescindible tanto en los hogares como el los diferentes tipos de locales que hay repartidos por nuestra geografía; sirven para apagar la sed, acompañar cenas y comidas, aperitivos con los amigos y, en versión adulta, para mezclarse con nuestros cócteles y combinados. Según la Asociación de Bebidas Refrescantes (ANFABRA), “los refrescos por su variedad de productos llegan a toda la población por lo que tienen un papel destacado en la reactivación del consumo. El número de hogares españoles que los consumen se cifra en más de 13 millones, representando éstos a 37 millones de personas.
Los resultados del sector -según continúan explicando desde la asociación- están estrechamente ligados a la evolución de la hostelería y el turismo. En España, las altas temperaturas y la cultura de las relaciones sociales tienen una clara influencia en el consumo de refrescos. Según los estudios de hábitos de consumo de Anfabra, el 75% de los españoles prefiere beberlos en compañía de amigos y fuera de casa, en establecimientos de hostelería.
A causa de la crisis, durante estos últimos años, los españoles han salido menos y cuando lo hacían gastaban menos también. Sin embargo, el consumo de refrescos en el hogar aumentó ligeramente estos años, consecuencia del cambio de hábitos impuesto por la situación económica que ha llevado a que muchas de las reuniones sociales que se hacían en restaurantes y bares pasaran a hacerse en casa.
Pero como dato positivo, cabe señalar que en 2014 empezó a notarse un cambio en la tendencia ya que, después de registrar caídas continuas desde 2008, la hostelería cerró este último año con un incremento en sus ventas de un 3%. De este dato se extrae que esto también ha favorecido al mercado de bebidas refrescantes, que ha registrado una tendencia positiva fuera del hogar con una mejora de las ventas en casi todas las categorías respecto al año anterior”.
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