Una presentación elocuente de sí mismo. “Adoro la coctelería. Considero que mi personalidad estaba destinada a crear belleza, sorprender con detalles de la técnica e innovar para fundamentar la buena coctelería del futuro”, manifiesta Maximiliano Vázquez. Max, como le gusta llamarse y que le llamen. Con tan sólo 27 años ya es toda una promesa de la ‘mixología’, de la que tenemos el placer de mostrarles tres de las muchas recetas que ha desarrollado y de las múltiples con las que dejará boquiabiertos a los consumidores en el futuro. “Sigo el camino de las ideas y a veces me permito el lujo de soñar despierto. Tener la grandeza de sentir cómo una idea se materializa y cómo puede llevarte muy lejos, no tiene precio. Es la mejor sensación que alguien puede sentir. Tengo mucho en qué pensar. A los jóvenes nos queda todo por crear”, puntualiza Max.
De su Argentina natal llegó a España a temprana edad. “Llegué con mis padres en el año 98, y por aquel entonces la coctelería estaba lejos de cruzarse en mi camino. Sin embargo, la creatividad formaba parte de mí. Después de diversos trabajos con buenas marcas como cortador de jamón, fui invitado junto con mis amigos al ‘III Premium Bartender Show’, y a partir de ahí me decidí a aprender esta profesión por mi propio pie. Desde entonces, he continuado formando mi propio estilo, joven, creativo y cargado de novedades, e intentando personalizar los utensilios y las copas para buscar la armonía de un cóctel único tanto por su sabor como por su presentación. Mis objetivos son tantos y tan claros que sólo puedo permitirme llegar muy lejos, basado en el esfuerzo, en el trabajo, en la pasión por lo que hago y en compartirlo con los demás.
Realicé mis primeros eventos en The Cocktail Room, la escuela madrileña donde pasan y dejan huella muchos ‘bartenders’ e influencias de muchos estilos. Pero trabajar y compartir con un genio como Tupac Kirby inspira y alimenta día a día a superarse uno mismo, a cambiar la dinámica y a plantearse otra forma de ver las cosas. Desde hace un año y tres meses trabajo en The Cocktail Room y formo parte del profesorado. He creado el nuevo taller de cócteles afrodisiácos, que ofrece una experiencia distinta, amena y que ayuda a olvidarse del estrés y de la rutina. Buscando estimular los sentidos y potenciar la libido con las frutas, gracias a un juego entre parejas donde descubriremos el compromiso, valoraremos la creatividad, y sobretodo pondremos en juego las mentes humanas para confiar en creaciones tan sensuales como provocadoras.

 

 

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