Ciriaco Brown, inspirada en un personaje “real” que le da nombre, se presenta como una licorería castiza en pleno centro de Madrid en la que poder degustar una gran variedad de destilados y una buena coctelería clásica. Su objetivo: revolucionar el concepto de bar de copas y fomentar el buen beber y el buen vivir

La crónica del local Ciriaco Brown comienza este verano de 2019, pero en su interior ya encierra mucha historia. Toda una auténtica leyenda es la que ha dado vida a este espacio en el madrileño barrio de Lavapiés: Ciriaco Jiménez Brown. Un personaje “real”, que da nombre a esta licorería castiza, y cuya presencia se respira en cada rincón, siendo la esencia del proyecto y un elemento fundamental de su ADN. Todo parte de él y gira en torno a él: cómo y dónde ha vivido, con qué compañías se ha mezclado, cómo se ha divertido, cómo ha bebido, dónde, cuál ha sido su cóctel favorito… Todas estas preguntas tienen respuesta en el local, donde el ‘leit motiv’ es: ‘A todo confort’.

Ciriaco Brown, fundado por Gregorio Solórzano, Marta Pélach y Daniel Mangano, pretende revolucionar el concepto de bar de copas y fomentar el buen beber y el buen vivir. En su barra se exhiben cientos de referencias de destilados internacionales, con diferentes mezcales, brandys, ‘whiskyes’ escoceses o rones selectos, además cuenta con una carta de coctelería clásica donde no faltan los mojitos o los daiquiris.

Ciriaco Brown abre sus puertas todos los días desde las 17.00 horas de la tarde hasta las 05.00 de la madrugada y posee una capacidad de aforo para acoger a casi un centenar de personas, las cuales caerán rendidas a sus encantos y no sólo por los manifestados en el contenido de la copa, sino también por el trato que se les dispensa, un esmerado servicio “a la antigua usanza”.

El barrio de Lavapiés que lo hospeda, también está presente en el ambiente que allí se disfruta. Eclecticismo es la nota dominante de este local que ha querido festejar las licorerías y boîtes del siglo XX. El diseño lleva la firma de Alfonso de la Fuente, de Pichiglás Estudio, y el espacio es una mezcla de muchas cosas combinando el aire de “brutalismo español” del mueble castellano con la sobresaturación del ‘brilli-brilli’ del Versace de los pasados años 80. En Ciriaco Brown todo se ha construido con materiales usados, muchos de ellos procedentes del cercano Rastro madrileño, dándoles una segunda vida. Antes de recrearnos en su interior, la fachada del local muestra tres escaparates elaborados con puertas de mueble castellano pero cortadas con formas de los años 50 y con un contorno de neón naranja que recuerda a los escaparates del Barrio Rojo de Ámsterdam. Estos escaparates contienen piezas de la vida de Ciriaco como discos, fotos, libros o platos decorativos seleccionadas por el estudio de diseño Yomuto, que han creado su ‘memorabilia’.

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