Giuseppe Santamaria, ‘brand ambassador’ del Gruppo Campari y coordinador de la Campari Academy Spain, nos habla de su pasión por la coctelera y de su faceta formativa

Su coctelería es impecable, al igual que lo son sus movimientos detrás de la barra. Su refinado estilo se traduce en unos tragos caracterizados por la simplicidad de la elegancia, ejecutados con una perfecta técnica, que bebe también del mundo de la gastronomía, y con la maestría de los amplios conocimientos que posee este gurú de la ‘mixología’ llamado Giuseppe Santamaria. Su gran pasión por este campo y su implacable sed de conocimiento por la coctelería, le llevaron a desarrollar su profesión no sólo en su país natal, Italia, sino también en una efervescente ciudad de tendencias en el sector como es Londres, dirigiendo posteriormente sus pasos a nuestro país. Afincado en la Ciudad Condal desde hace muchos años y enamorando a oriundos y foráneos con sus cócteles, actualmente Giuseppe Santamaria es ‘brand ambassador’ del Gruppo Campari y coordinador de la Campari Academy Spain de la compañía.

Giuseppe ha abierto a Bar Business las puertas de su mágico mundo coctelero y de su fascinante faceta formativa con el Gruppo Campari.

¿Qué fue lo que le llamó la atención del mundo de la coctelería para dedicarse a esta profesión? ¿Cómo se introdujo en ella?

“Comencé a estudiar hostelería muy joven y fue allí donde descubrí la coctelería y surgió el germen de mi pasión por este mundo. Me críe en una familia de campo en el que los momentos familiares importantes giraban siempre en torno a la mesa. Durante mis estudios decidí comenzar a trabajar como camarero en hoteles de lujo en Italia. Allí aprendí la importancia de la hospitalidad y el saber compartir, desarrollé una habilidad natural para distinguir sabores y aromas, apreciar la calidad de los productos frescos y las bases de la combinación de ingredientes. Más tarde, descubrí que la barra me brindaba muchas oportunidades para desarrollar mi creatividad, era un lugar en el que me sentía seguro y confiado, me gustaba el contacto con los clientes, la inmediatez de servir un cóctel y apreciar inmediatamente la reacción del cliente. Sentía que tenía un don natural.

Allí fue donde me introduje en el mundo de la coctelería, aunque no fue hasta años después que tuve la oportunidad de desarrollar realmente mi vocación gracias a mí experiencia en Londres, la capital europea del coctél donde el buen beber es un gran ritual”.

¿Qué se requiere para dedicarse a la ‘mixología’? ¿Qué aptitudes y actitudes debe tener un buen barman?

“Es fundamental ser un apasionado de esta profesión. Muchas veces la gente ve solamente la parte glamurosa, pero es un trabajo que demanda mucha dedicación, largas horas de trabajo y en el que se está sometido a mucha presión. Para dedicarse a la ‘mixología’ hay que tener una mezcla de dones naturales y la capacidad de trabajar y perfeccionarse día a día.

Un buen barman debe tener, además de una gran creatividad y un profundo dominio de la técnica, una sensibilidad especial para tratar con el público y una importante capacidad de escucha. La mayor parte del tiempo un barman está escuchando a los clientes, aunque esté haciendo otras tareas, preparando el cóctel, recogiendo o limpiando, su actitud debe ser siempre de escucha para saber qué tipo de cliente tiene delante, qué busca, qué necesita, cuál es su estado de ánimo… para conocer los gustos del cliente y trasladarlos a la copa, convertirlos en una mezcla que le sorprenda y le satisfaga, ofreciéndole el servicio adecuado, en cada ocasión.

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