Un local donde la calidad habla por sí sola y la distinción está servida

La naturalidad es el lenguaje de la senda elegida por el Cafè Passeig. Una andadura que se cifra ya en un cuarto de siglo, con un objetivo bien presente desde sus inicios: “ofrecer la máxima calidad, el mejor producto, el que no queremos enmascarar, ni con salsas ni con nada”, manifiesta de forma contundente Jaume Frau Trias, propietario del negocio junto con su hermano Bernard.

Corría el año 1995 cuando los hermanos Frau se disponían a inaugurar este negocio de hostelería, un café, en un local “muy bien situado en un pueblo de la Sierra de Tramontana” -como señala Jaume-, que había albergado anteriormente una tienda de ultramarinos regentada por los progenitores de ambos hermanos durante cuarenta y cinco años. Así, de esta manera, llegado el momento de la jubilación de los padres, Jaume y Bernard cambiaron el destino del local sito en la bonita población mallorquina de Esporles, y le pusieron el nombre de Cafè Passeig, haciendo honor al tipo de vía en el que se halla enclavado.

Con esa filosofía certera de brindar lo mejor a su clientela y con la pasión de vivir en primera persona el día a día del propio negocio, los hermanos han construido un establecimiento que como afirma Jaume: “el cliente lo ha hecho suyo y se encuentra como en su casa”.

Abierto desde primera hora de la mañana, a las 07.00, y hasta las 16.00 horas, el Cafè Passeig presenta una oferta gastronómica para degustar a lo largo de su jornada, con excelsos productos que le marcan la distinción. Desde su café que es illy, a su bollería como ensaimadas, ‘croissants’ o tostas de pan con tomate y aceite por ejemplo, que sirven por la mañana, pasando por los bocadillos que ofrecen posteriormente y por las tapas, con las que deleitan a la clientela todos los al mediodías.

“Nosotros contamos con el café illy desde nuestro comienzo hace ahora 25 años. Apostamos por esta marca porque queríamos diferenciarnos dando máxima calidad desde el principio. De hecho, se nos conoce por la excelencia en el café y en los demás productos que tenemos; asimismo, disponemos de los tés Dammann Frères, -que cada día se venden más-, y del chocolate Domori, de illycaffè. Nuestro sello es mantener una regularidad y una constancia.

Solemos vender entre 170 y 200 cafés al día. El rey es el café con leche, pero también piden mucho el ‘cappuccino’, café solo, etc. El público extranjero siempre pedía el café con leche y lo tomaba con los bocadillos, pero el nacional, siempre tomaba solo el café, sin esa combinación. Pero, hemos notado un cambio de tendencia en el cliente mallorquín y del resto de España, que ahora toman el café con leche con un bocadillo, cuando antes era impensable. En fin, hemos intentado que tanto el café como la leche sean de primera calidad”, detalla el co-propietario.

Asimismo, añade: “Respecto a los bocadillos cabe decir que todos los preparamos con un pan artesanal y típico de Mallorca como es el ‘llonguet’, algo que también marca la diferencia. Los realizamos siguiendo esa línea de la mejor materia prima y respetando siempre el producto. De esta forma hacemos bocadillos sencillos y clásicos, por ejemplo, con ibéricos, quesos curados, anchoas, etc. En cuanto a las tapas se refiere, también hacemos las clásicas mallorquinas, pero siempre dando valor al producto. Por enumerar algunas de ellas diré que realizamos un frito marinero, un frito mallorquín de cordero, un ‘pica pica’ de sepia, berenjenas rellenas, carrillada de cerdo ibérico… De todo ello, también hacemos raciones, y son muy demandadas”, afirma Jaume Frau.

 

Leer el artículo completo en la revista