Esta cafetería ‘gourmet’ ha situado al café en el centro de su razón de ser. Cuenta con dos locales en Madrid, siendo el último en llegar el ubicado en la Cuesta de San Vicente, los cuales agasajan al cliente con productos de calidad en una atmósfera acogedora y respetuosa con las diversidades

En Madrid, en los aledaños del Manzanares no sólo llega la brisa del río sino también el aroma del café illy y de la bollería-pastelería francesa que lo acompaña, principalmente. No en vano, el nombre de las dos cafeterías ‘gourmet’ que lo lucen en la zona es Café de la Rivière. Unos locales que vinieron a marcar la diferenciación y a hacer protagonista a la clientela. Una historia que comenzó hace cuatro años de la mano de Sebastián Salinas Maldonado y Carlos Navarría Rodríguez.

El don de gentes, lo llevaban implícito por sus respectivas profesiones, y clara fue la premisa para dar vida hace cuatro años al primer Café de la Rivière en el madrileño Paseo de la Florida: “Poder ofrecer al cliente lo que queremos que nos ofrezcan a nosotros y atenderle como queremos que nos traten. Queríamos montar un sitio distinto, donde servir productos de calidad a un precio razonable, en un entorno agradable y abierto a la diversidad en todos los sentidos, ya que por ejemplo permitimos la entrada de mascotas. Un espacio en el que la gente pudiera recuperar el placer de hablar, de leer, dejando a un lado el móvil, escuchar una agradable música, e incluso poder trabajar en un ambiente tranquilo, además de ofrecer a nuestros clientes un servicio también de calidad, conociendo sus preferencias y llamándoles por su nombre, recuperando ese trato personal y asegurándonos de que han disfrutado de una experiencia, porque no sólo vendemos productos, también experiencias. En definitiva, aspiramos a ser una cafetería de entorno amigable, referente en el barrio, recobrando el sentimiento de comunidad, haciendo alianzas con los proveedores de la zona por ejemplo.

Queremos que los clientes se sientan bienvenidos y a gusto, así, como nuestro equipo de trabajo de los locales, que transmitirá esa buena relación a la clientela”, manifiesta Sebastián Salinas.

Con ese mismo postulado, se inauguró en el mes de septiembre de 2018 el segundo Café de la Rivière en la Cuesta de San Vicente, que cuenta con vistas al lateral del  Palacio Real y arropado por los bonitos jardines de Sabatini. Una espectacular ubicación y un coqueto y amplio local con mucha luz natural que entra por los doce ventanales a doble altura que posee el establecimiento, vistiendo un estilo ‘art déco’ y luciendo un color turquesa -identidad de la casa- combinado con dorado, e iluminado con grandes lámparas, además de encontrarse ataviado con pequeñas y redondas mesitas muy al estilo parisino.

Un encanto que también se disfruta en el local del Paseo de la Florida, el cual se halla enclavado en una antigua carbonería ubicada en uno de los pocos edificios que quedan de antes de la guerra civil, en el que rescataron los ladrillos, incluso con la marca del carbón de la época, como indica Salinas, y dispuesto en tres niveles y con una almendra en la planta de abajo que crea una luz adecuada.

Un clima ideal para disponerse a vivir toda una experiencia por fuera y por dentro desde las 08.00 horas de la mañana y hasta las 21.30 horas todos los días del año, excepto los días 24, 25, 31 de diciembre y 1 de enero que cierran antes.

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