El establecimiento, con un amplio restaurante principal, tres terrazas y una sección de ultramarinos, se ha convertido en un punto de encuentro acogedor y sofisticado, con una oferta de primer nivel en el corazón de La Moraleja, en los aledaños de la capital
El Grupo Paraguas inauguró a principios de verano un nuevo concepto en La Moraleja. En dos meses, Áurea se ha convertido en un punto de encuentro acogedor y sofisticado, con una oferta de primer nivel en el corazón de La Moraleja, a escasos kilómetros de Madrid.
Con esta novena apertura en España, Marta Seco y Sandro Silva, fundadores del Grupo Paraguas, llevan su ‘savoir faire’ a un nuevo territorio, jugando con estéticas y ambientes diversos dentro de los espacios que conforman Áurea: un amplio Restaurante principal, tres Terrazas y una sección de Ultramarinos, que abrió oficialmente sus puertas a principios de septiembre con una carta de desayunos extensa y una agradable terraza para empezar el día. Este espacio de Ultramarinos está abierto hasta la noche y al mediodía ofrece una carta especialmente pensada para disfrutar de un tapeo refinado en cualquier momento de la semana.
Este nuevo capítulo en la historia del Grupo Paraguas viene imbuido de simbolismo y gratitud. Pocos saben que estas paredes albergan recuerdos de un joven cocinero, Sandro Silva, que soñó y esbozó la primera carta del restaurante Aspen, antecesor de Áurea. Fue en 2002, dos años antes de que Sandro y Marta abrieran su primer restaurante en la calle Jorge Juan, El Paraguas. Once restaurantes y una expansión internacional después, esa ‘vuelta al origen’ revela una filosofía de vida arraigada: “Hemos vivido 20 años de aventuras extraordinarias, pero nunca olvidamos de dónde venimos ni dejamos de valorar a las personas que nos han acompañado en el camino. Sin duda, este es un lugar muy especial para mí”, explica Sandro. Ese manifiesto se refleja hasta en el nombre del restaurante: Áurea es un emotivo homenaje a la abuela paterna de Marta Seco, una cocinera excepcional que encarnaba la generosidad y el carisma, y que supo transmitir la alegría de compartir y disfrutar de la comida como un momento de encuentro con los suyos.




