Un restaurante que abrió a puerta cerrada abogando por volver a las raíces, fomentando la sostenibilidad social, económica y medioambiental, apelando a la capacidad reflexiva para hacer bien las cosas y con vocación de aportar soluciones al barrio y a la entera ciudad de Vigo

Si nos paramos a reflexionar sobre los actos de los seres humanos en la cotidianeidad previa a la pandemia global que vivimos, quizá nos demos cuenta que, en gran medida, el automatismo marca nuestros actos. Lejos quedan el aplomo y la consciencia plena en ellos. Precisamente de ese mecanización o inconsciencia huye un restaurante que apareció en la sociedad viguesa el 23 de diciembre de 2020, abriendo a puerta cerrada con la serenidad y la consciencia de la coyuntura histórica que al siglo XXI le está tocando vivir. Una venida al mundo sosegada y completamente consciente. No en vano, se hace llamar Aplomo, Cocina Consciente.  

Al igual que las grandes obras no se construyen en un día, este concepto de restauración empezó a fraguarse en el tiempo, quizá “sin ser consciente”. Contando en su haber con negocios de restauración y hostelería, hotelería, catering, incluso de producción de alimentos, Siro González, decidió centrarse en el campo del asesoramiento gastronómico y, desde hace cuatro años, cuenta con una consultoría a tal efecto. “Un grupo de empresarios, me comentó hace un par de años que querían montar un negocio de restauración, pero como estás atareado sigues en otra cosa, como que no hay prisa… Pero con la incipiente llegada de la pandemia se truncaron todos mis planes y solo se oía decir: “cuando todo vuelva a la normalidad…”. Entonces vi que la normalidad está en este momento, en el aquí y el ahora. Cambié mi enfoque y mi manera de pensar, sin esperar a la normalidad, convirtiendo lo que tenemos en una normalidad. Volví a retomar el contacto con esos empresarios, justo cuando toda la hostelería tuvo que cerrar por el confinamiento, y les comenté que era el momento de poner en marcha el negocio que querían montar. Se quedaron sorprendidos y me dijeron que no era el momento de abrir un restaurante, a lo que les respondí que sí lo era, pero que tenía que ser un restaurante enfocado a la situación actual. Y así se creó un establecimiento que abrió con las puertas cerradas. Directamente a domicilio, diseñando una oferta gastronómica de máxima calidad, con un precio optimizado y que pudiera ser transportada a domicilio”, afirma Siro González, artífice del proyecto que le fue encargado en su faceta de consultor, y participante en el mismo. 

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