Los consumidores españoles no están dispuestos a renunciar a los ‘snacks’ salados, pues constituyen una parte indispensable del concepto de aperitivo que tanto arraigo tiene en nuestra cultura social. El análisis del mercado de estos productos revela la buena salud con la que el sector afronta los siguientes desafíos planteados por las nuevas formas de consumo. El estado actual de dicho sector arroja un consumo per cápita de productos de aperitivo de 6,43 kgs/persona al año y una penetración en los hogares del 70%. Al cierre de 2015, el mercado de aperitivos había crecido tanto en volumen, hasta un 3% más que el ejercicio anterior con 298,742 toneladas, como en valor, un 1,2% más, alcanzando los 1.960 millones de euros. En torno a medio millar de empresas, desde multinacionales a pequeñas sociedades de capital familiar, conforman el tejido empresarial de los aperitivos en España. Pero antes de seguir, especifiquemos las familias que en la categoría de alimentos se engloban dentro de los productos de aperitivo: las patatas fritas, los productos a base de cereales como maíz, trigo, arroz o centeno (palomitas de maíz, tortillas, ‘chips’, tortitas y aperitivos fritos y extrusionados), los frutos secos (almendra, avellana, nueces, cacahuete, pistachos, piñones, pecanas, anacardos, macadamias), las semillas como las pipas de girasol o de calabaza, y las frutas desecadas (ciruelas, uvas pasas, dátiles, higos secos, orejones de albaricoque). A grandes rasgos, la distribución del mercado total por familias se estima en un 42% de frutos secos, un 36% de patatas fritas y un 22% del resto de aperitivos. Con el fin de conocer los hábitos y preferencias del consumidor español, y de tomar el pulso al sector, la Asociación de Fabricantes de Aperitivos (AFAP) impulsó un nuevo estudio realizado por Nielsen en marzo de 2016.
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