Caminante no hay camino, se hace camino al andar. De esta manera tan sencilla, el poeta Antonio Machado versaba en forma de solución el enigma que esconde lo que nos depara el futuro, o más bien, qué tenemos que hacer para tomar las riendas del mismo. Un mensaje positivo que defiende de forma poética el esfuerzo y el tesón como claves para conseguir todo lo que nos propongamos. Sin duda alguna, la historia de cómo María José Meda se convirtió en chef y logró ganar, junto a su marido y jefe de sala de la Hospedería El Batán, la Estrella Michelin, este año, es un ejemplo de saber cómo alcanzar tus objetivos.
Corría el año 1996 aproximadamente cuando, María José, mientras estudiaba unas oposiciones, se apuntó a un taller de empleo de restauración. El proyecto consistía en restaurar una antigua fábrica de lanas de la localidad de Tramacastilla, situada en Albarracín (Teruel), y fue allí donde conoció a su actual marido, Sebastián Roselló, que era por aquel entonces profesor de albañilería y formaba parte del mismo proyecto. Una vez la fábrica de lanas salió a concurso, María José y Sebastián ya eran pareja y querían tener un proyecto de vida juntos, así que decidieron concursar para conseguir que el edificio fuese suyo. Lo lograron, y lo convirtieron en la actual Hospedería El Batán, donde María José es la chef y Sebastián el jefe de sala, o como diría María de su marido “él es mis ojos fuera, transmite todo lo que hago a los clientes, y me transmite a mi lo que el cliente piensa o necesita”.
La Hospedería El Batán, que debe su nombre a como antiguamente se conocían a las fábricas de lanas, batanados, se ubica en medio de la naturaleza, en plena sierra de Albarracín, y tiene como compañía la cristalina visita del río Guadalaviar.
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