Sucumbir de encanto en una ciudad repleta de historia en cada esquina, como es Granada, teniendo por testigo a La Alhambra, no es tarea ardua. Como tampoco lo es alentar el apetito en el Bar de Vinos La Fonda, que camina en esa ciudad andaluza de la mano de Francisco Ávila Arroyo y de su fiel y comprometido equipo, para el que Francisco sólo tiene palabras de elogio y agradecimiento. Tradición marca también la trayectoria de Ávila Arroyo en el mundo de la hostelería como herencia de sus progenitores por un futuro mejor, por eso en el año 1967 abrieron un bar en Granada para dejar a su descendencia un porvenir diferente al del campo del que ellos procedían, como me relata Francisco durante nuestra agradable conversación.
Emancipado de ese primer proyecto familiar, Francisco decidió seguir en solitario por la senda hostelera a temprana edad en los albores de los 80 . “Fue exactamente en el año 1981 cuando inauguré mi primer establecimiento, nada más terminar el servicio militar con tan sólo 22 años”, comenta Francisco Ávila. Desde entonces, se sucedieron algunos establecimientos, regentando en la actualidad el Café Bar Portolano y su apertura más reciente, el Bar de Vinos La Fonda, que vio la luz en 2010. Un proyecto que acompasa el movimiento de la sociedad de hoy envuelta en unos difíciles avatares económicos. “Un proyecto nacido en plena crisis con la ilusión de ir hacia delante. No se trata de un restaurante al uso, sino de un concepto de bar con una gran oferta de vinos y una variada carta gastronómica que hace hincapié en los productos de temporada”, afirma Ávila.

 

 

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