Qué mejor que cuando llega el calor relajarse en cualquier espacio situado fuera de las cuatro paredes de un establecimiento. En sus áreas externas destinadas a que el cliente repose del calor y ajetreo veraniego mientras degusta un plato, toma un aperitivo o bebe un cóctel. La adquisición de mobiliario exterior por los hosteleros es una cuestión que cada vez más se aleja estrictamente del verano. Las temperaturas suben y el clima estival se alarga. La búsqueda de opciones para sus ambientes más frescos aumenta durante todo el año y evolucionan sus peticiones. Según Grupo Ezpeleta, “en los últimos años ha habido una revolución en este sentido, derivando una buena parte del presupuesto de decoración desde el interior hacia el exterior. Esta tendencia tiene una lógica aplastante. Piénsese, por ejemplo, en una calle repleta de restaurantes; una estética adecuada en la terraza es un elemento diferenciador que puede hacer que el peatón decida entrar en un local u otro. Del mismo modo ahora que está tan de moda “visualizar” en Internet el hotel antes de visitarlo, el cliente valora enormemente el equipamiento de entornos como la piscina o las terrazas, pues normalmente es ese el área que idealiza cuando reserva el viaje. Además, cada vez son más los que optan por adaptar sus terrazas para que puedan ser disfrutadas todos los meses del año”. Las principales peticiones de las empresas hosteleras a la hora de elegir un mobiliario exterior se asemejan en casi todas las respuestas de las compañías consultadas. Las preocupaciones de estos profesionales no cambian.
Desde Decoraimport Asia afirman que “la principal petición es la alta calidad al mejor precio, pues la preocupación del cliente es que su mobiliario se ve sometido al uso ininterrumpido”.
Para Alberto Torres, gerente de Portobellostreet.es lo más importante es “la durabilidad, la posibilidad de que se pueda recoger, que las sillas y mesas sean apilables y que no se salgan del presupuesto”.
Asimismo, según Bivaq las principales peticiones de las empresas hosteleras son varias: “Es fundamental asegurar la calidad del mobiliario en términos de resistencia (uso intensivo del producto) y resistencia a los elementos atmosféricos (principalmente lluvia y decoloración); también durabilidad al paso de los años. En los últimos tiempos esta exigencia se ha trasladado a los elementos blandos de los muebles, almohadones principalmente. Asegurar el poco mantenimiento del mobiliario también es una exigencia de los profesionales. Además de todos estos elementos funcionales, el profesional de la hostelería cada vez se preocupa más por el diseño del producto. Quieren diferenciar sus establecimientos de los de su competencia, aportar más valor a su oferta, y por ello es necesario que todos los elementos que ofrecen a sus clientes sean de la máxima calidad y lo más innovador posible”.
“Depende del tipo de empresa hostelera. Si se trata de empresas de alto nivel, las exigencias suelen ser óptimas: buen diseño, calidad de los materiales, durabilidad y en algunos casos otras características añadidas como que las piezas de mobiliario sean apilables, ligeras, confortables…”, explica Alejandra Gandia-Blasco, de GANDIABLASCO.
Según Vondom, “sus principales preocupaciones serían la calidad y el mantenimiento. Las principales peticiones serían un producto original con una calidad alta y un precio competitivo, ya que se requiere una gran cantidad de productos”.
Desde Grupo Ezpeleta aseguran que “ante todo nuestro cliente lo que busca es funcionalidad, comodidad, resistencia a la intemperie y excelente relación calidad-precio. El estilo del mobiliario seleccionado depende del tipo de establecimiento de que se trate”. Además continúan explicando que “desde nuestro punto de vista una terraza con una estética cuidada hace que nuestros clientes se diferencien y aporten valor añadido a sus locales, lo cual redundará en que la inversión sea mucho más rentable y su amortización más rápida”.

 

 

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