Realmente, ¿a quién no le gusta que sus deseos se hagan realidad? Pensar en el cliente y adverar sus anhelos es la razón de ser de un local zaragozano, que desde el año 2009 lleva brindando felicidad a los oriundos y foráneos de la capital maña. Dolce Vita es su nombre, el cual nos trae a la memoria el magistral film de Federico Fellini, recordando que la vida hay que vivirla de un modo alegre. Precisamente de ese espíritu se contagia este establecimiento, como señala uno de sus creadores, que endulza los paladares en el más amplio sentido del término. Fernando Rojas Repollés y su esposa Lorena del Río Sebastián alumbraron este proyecto convirtiendo en tangible su propia quimera, la que además camina sobre las ruedas del éxito estando apoyadas en tres pilares fundamentales como manifiesta Fernando Rojas durante nuestra agradable conversación. “El primero es la atención al cliente. Nos gusta que los clientes se sientan como nos gustaría sentirnos a nosotros, es decir, acogidos y bien tratados. El segundo, es la altísima calidad de los productos. De hecho, controlamos los productos que ofrecemos en las instalaciones de los proveedores para comprobar que se elaboran de la manera tradicional; trabajamos mucho con materias primas locales. Y, el tercer pilar es que somos un local de soluciones para los clientes. No somos una panadería o cafetería al uso; no nos limitamos sólo a vender los productos, sino que seguimos al cliente hasta el final, dándole solución a situaciones de las que puedan tener necesidad. Por ejemplo, ofrecemos cualquier tipo de organización de eventos, ‘catering’, en los que no sólo ponemos el producto, sino que también nos encargamos de la decoración, vajilla, cristalería, mantelerías…, así como de todo el proceso de montaje y desmontaje, dando un servicio integral. Área ésta del ‘catering’ y de eventos que, si bien está creciendo mucho, queremos potenciarla aún más.
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