Desencadenantes, pueden haber muchos. Sus orígenes toscanos, el azar de haber sido destinado a una cadena de restauración para la realización de las prácticas de los estudios cursados de administración y finanzas, o la pasión innata por el mundo de la restauración y hostelería que tomó consciencia durante el devenir de esos avatares estudiantiles. “Trabajé en las oficinas de una cadena de restaurantes, empecé a bajar a los locales y no quise volver a subir a las oficinas”, manifiesta Gonzalo Vernacci, que lleva las riendas de la gestión de Don Lisander. Una ‘trattoria’ en pleno Madrid, cuyo concepto se gestó ante la belleza del Lago de Como. Todo comenzó hace cinco años en un modesto local al principio de la calle Infanta Mercedes, cuando Gonzalo junto a su socio Stefano, unieron sus experiencias en restaurantes italianos, para montar un establecimiento que ofreciera cocina tradicional italiana, platos sencillos, de recetas muy originales y con productos de máxima calidad, como afirma durante nuestra charla. Una oferta gastronómica que mira al norte de Italia, y que desde el pasado mes de noviembre, la brinda a un mayor número de comensales en el número 92 de la misma calle; pero no con Stefano, ya que desde hace un par de años la comparte con otros socios.
Toda una variedad de propuestas en las que el protagonismo de una excelsa materia prima ha regido siempre el rumbo de la cocina de Don Lisander. “Elegir los mejores productos de calidad es la clave de nuestro éxito, junto con el precio asequible de los mismos”, comenta Vernacci.
Además de viajar a Italia a descubrir nuevos productos que traer a su local, Gonzalo se apoya desde hace muchos años, como el mismo afirma, en el importador más importante de producto italiano que hay en España, Negrini. “Nosotros compramos a esta empresa el 70% de los productos que ofrecemos.
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