Teoría y práctica desarrolladas simultáneamente. Casi como un estilo fusión; el que le atrae a Dario Comini. Técnicas de aquí y de allá para dar vida a unos cócteles, que son degustados en una atmósfera ecléctica, donde miles de recuerdos de viajes en Oriente, África, América… cuentan las experiencias de Dario. Pedacitos de su vida que, desde hace muchos años comparte con sus clientes en un ambiente cálido, revestido de maderas del Caribe y una serie de plantas que le aportan un aire tropical, aunque sin perder, de alguna manera, ese aroma inglés del que también se impregnó su local milanés. Y es que el nombre de Nottingham Forest que adoptó el local cuando Dario se hizo cargo del mismo en 1981, hacía referencia a una antigua ronería del Caribe, que ya no existe, la cual era frecuentada por muchos ingleses y en donde solo ofrecían ron. Un destilado del que el local milanés contaba con unas doscientas referencias al inicio de la década de los ochenta, cuando aún el ron era poco conocido en Italia, como señala. El nombre de Dario Comini resuena con fuerza en la esfera ‘mixológica’, como también lo hace el de su local Nottingham Forest Cocktail Bar que, por diez años consecutivos, se encuentra en la lista de los 50 Mejores Bares del Mundo que elabora la revista ‘Drinks International’.
Pero empecemos contándoles esta fascinante historia de pasión por el agitar de la coctelera por el principio, porque es necesario hacerlo para entender que el amor de Dario Comini por la profesión ‘mixológica’ también le corre por sus venas.
Se puede decir que nació detrás de una barra. Su abuelo fue barman en New York, y a su regreso a Italia quiso enseñar el ‘mestiere’ a su propio hijo. Y vaya si lo hizo. El padre de Dario se convirtió en todo un profesional, que incluso llegó a abrir más de cincuenta bares en Milán. Saber hacer que, Dario Comini, aprendió de su padre desde pequeño cuando iba a uno de sus locales.
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