Perfecto ensamblaje

Inspiración, divino tesoro. Parafraseando los versos del poeta nicaragüense Rubén Darío cuando escribía aquello de “Juventud divino tesoro”. Caprichosos se tornan los motivos creadores y múltiples las formas de materialización. Franqueados por mar y montaña. Naturaleza al estado más puro. Intrínseco privilegio que conoce su razón de ser con una excelente materia prima, la técnica más apropiada y el mejor acompañamiento en las recetas que se sirven en las mesas del restaurante asturiano Arbidel. Ribadesella por testigo. “Lo primero que emociona a la hora de crear es encontrar un buen producto. Luego hay que mirar el entorno de donde uno está. Nosotros cocinamos mirando al mar y a la montaña, porque tenemos ambas cosas muy cercanas. Siempre estamos probando productos, tocándolos, descubriendo algo, haciendo cosas nuevas…”, afirma el chef Jaime Uz, tocado por la barita de la Guía Roja, contando en su haber con una Estrella Michelin desde hace tres años, la que llegó como un regalo de cumpleaños ya que nueve días después de su concesión, Jaime estrenaba sus treinta y seis.
Se podría decir que los fogones son una extensión de Jaime. Desde temprana edad, ha estado en contacto con la profesión hostelera dando sus primeros pasos en el restaurante familiar ovetense. Con 19 años ingresó en la escuela de hostelería de Oviedo formándose en la sala, gestión de hotel y cocina. “Pero la cocina me cautivó enseguida, algo que fue creciendo, y ya han pasado 20 años”, puntualiza Jaime Uz.
Un cocinero convencido de que los conocimientos llevan lejos. “Además me formé en la Escuela de Cocina de Luis Irizar, con el propio Irizar, y trabajé en los restaurantes de Martín Berasategui y con la familia Arbelaiz en Zuberoa; cocinas basadas en la tradición fundamentalmente. Una etapa que me ha marcado mucho. De hecho, mi cocina se fundamenta en la tradición, con su modernidad. En todos estos años he estado en constante evolución. Actualmente mi cocina es más cosmopolita, con influencia de otras cocinas. Yo tengo una base clara: la cocina tradicional asturiana y, a partir de ahí, adaptamos productos, salsas o algunas técnicas de otras culturas; ensamblando cocinas y haciendo un plato de fusión que sea exitoso”, manifiesta este cocinero asturiano, que señala como premisas imprescindibles en la cocina la utilización de un buen producto, el saberlo trabajar, concediéndole la mejor cocción posible y el encontrar elementos elegantes que lo acompañen bien. “Eso es lo principal. Tengo que decir que me gustan mucho las salsas, algo que es muy tradicional, y creo que potencian el producto en boca. En la salsa seguramente uno encuentre la finura de un plato. Me gusta poner salsas y que la gente moje pan”, relata Jaime Uz.

 

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