Si les dijera aquello de “qué bonito es soñar”, estoy segura de que estarían de acuerdo conmigo. Pero no les descubriría nada nuevo. Si les comunicara que soñar y dejarse acunar por el paso sosegado del tiempo transcurriendo una velada en la mejor compañía, sin prisas ni ritmos vertiginosos, es posible en nuestro día a día, quizá comenzaran a sorprenderse. Y permítanme la presunción de creer que lo harían aún más si les anunciara que a su vez pueden dar la vuelta al mundo, o al menos a parte de él, sin moverse del lugar en que se encuentran. ¿Extrañados? Tan sólo tienen que acudir a RouTÉ 66 Fuengirola. Así es como se hace llamar este local evocador de ilusiones en plena Costa del Sol. “El local es fruto de la búsqueda de un negocio en el cual nos sintiéramos a gusto nosotros mismos para que a su vez lo estuvieran los clientes. Un lugar para disfrutar, sin pensar en el tiempo, con la pareja, los amigos… Mentalidad que se ha perdido mucho buscándose sólo sacar rentabilidad. Queremos que la gente se sienta especial en nuestro local, el que monté con mi novia y la ayuda de mi padre, con el fin de que la clientela, que más que clientes los consideramos amigos, se sientan parte del negocio, al que le hemos puesto mucho cariño”, manifiesta Óscar Sánchez Carrasco, propietario y encargado del establecimiento.
Así, con ese rotundo convencimiento, esta pareja de jóvenes andaluces, él malagueño y ella gaditana, hicieron realidad su sueño en el centro de Fuengirola desde el pasado mes de febrero, plasmando en el local sus pasiones con el deseo de compartirlas con su público. Un establecimiento que, sin anunciarse a bombo y platillo, se ha convertido en un peregrinaje de los malagueños. “En el poco tiempo que llevamos abiertos nos hemos hecho bastante conocidos, viene gente de toda Málaga por sugerencia de unos a otros”, comenta Óscar Sánchez.
Leer el artículo completo en la revista




