Se trata de una historia real que empezó siendo el esbozo de un sueño. Era una idea, una ilusión sin perfilar. Simplemente era un dejarse llevar entonando aquella letanía de que bonito sería si… Pues bien, ese si condicional se ha convertido, para Alessandro Ryker y Rafael Pavón, además del resto de socios involucrados en el proyecto, en un sí afirmativo. Un boceto que llevaba en su alma una nota musical. “Soy músico aficionado desde mi juventud -me dice Alessandro-. Rafa y yo tocábamos juntos en un dúo y ensayábamos en sitios lúgubres. Empezamos a hablar de una idea, la de ofrecer a los músicos un lugar donde fuera bonito ensayar y rescatarlos de esas “mazmorras”. Eso fue un comentario que se repitió durante mucho tiempo; encontramos un chalet de piedra de unos 200 m2, con un jardín de unos 1.400 m2, y aquellos comentarios adquirieron una posibilidad real de ser. Lo pensamos, hicimos un proyecto que contenía un crisol de actividades, como si fuesen una especie de cadena de montaje ideal para todo aquel que le guste la música, tanto profesionales como amantes de la misma. Ellos son nuestro ‘target’”.
Se pusieron manos a la obra, dieron forma a ese común anhelo adaptando para ello esa preciosa casa en la localidad madrileña de Las Matas, y con el inicio del pasado mes de septiembre, la puerta de ese chalet lucía el cartel de Punto Clave Centro Musical. “Al principio, no éramos muy conscientes de lo realmente original que estaba siendo la propuesta. Pero mientras hacíamos las obras, que duraron un año, descubrimos que estábamos haciendo algo totalmente novedoso, que no existía en España. Y desde que abrimos, el 1 de septiembre de 2015, estamos siendo cada vez más mencionados, incluso hemos conseguido ofrecer conciertos de personajes de primer nivel. Estamos muy contentos”, afirma Ryker.
Leer el artículo completo en la revista




