No son las palabras, sino los valores lo que le hacen inconfundible y ser merecedor de más de 140 premios internacionales por su calidad y sabor. Con firmeza, y a sabiendas de que gusta, recorre más de 40 países de los cinco continentes, y ahora lo hace con un nuevo traje más elegante, contemporáneo y de estiloso diseño que enfatiza la identidad de la marca y su personalidad. Claro está. Se trata de Flor de Caña, la marca de ron nicaragüense que busca reforzar, con este cambio de ‘look’, su posicionamiento Premium y destacar mejor sus atributos esenciales: origen, tradición artesanal, exclusivo proceso de añejamiento natural y los galardones conseguidos a lo largo de sus 124 años de historia, ya que, no en vano, Flor de Caña es la marca de ron más premiada del mundo, según la compañía productora, Compañía Licorera de Nicaragua. Una producción que hoy está en manos de la quinta generación de la familia Pellas, desde que aquel 1890 Alfredo Pellas fundase el Ingenio de San Antonio en la ciudad nicaragüense de Chichigalpa, tierra azucarera por excelencia, en la que vino al mundo este ron.
Flor de Caña se elabora solamente con ingredientes 100% naturales, a partir de las propias plantaciones de caña de azúcar de la familia, y de forma tradicional. Una tradición respaldada por la tecnología más puntera del sector y avalada por unos rigurosos controles de calidad a lo largo de todos los procesos de fabricación. Presenta hasta cinco destilaciones para obtener alcohol de máxima pureza y es añejado bajo ‘Slow Aged Process’. Se trata de un proceso de envejecimiento del ron lento, que se lleva a cabo en barricas de roble blanco de 185 litros de capacidad, utilizadas una sola vez para añejar Bourbon americano, y en naves grandes dotadas de aislamiento térmico natural para reducir las pérdidas por evaporación durante todo el reposo. Gracias a este proceso sosegado de maduración, los rones Flor de Caña adquieren su peculiar aroma y sabor, intenso y suave a la vez. Además, este método garantiza que el 100% del ron ha envejecido los años que indica la etiqueta, y que jamás se mezcla con rones de otras añadas.
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