El destino le salió al paso. Soñaba con fotografiar el mundo, pero el mundo lo plasma a través de sus cócteles. Creaciones, al fin y al cabo. Precisamente de eso se trata. La creatividad es la idiosincrasia de Agostino Perrone, un espada de gran reconocimiento internacional en el campo de la ‘mixología’, y con muchos premios en su haber. Un ‘bartender’ que sabe ‘shakerare’ a la perfección su carácter y estilo italiano, su franca y calurosa sonrisa, con la elegancia y el lujo que impone su cargo de ‘director of mixology’ at the Connaught en la capital británica. Un ‘mix’ en el que no se olvida de incluir la comunicación a la clientela de los mensajes que llevan sus cócteles, haciendo llegar sus sentimientos a todo aquel que degusta sus preparaciones. Porque Agostino entiende todo bajo el prisma de la globalidad. Un cóctel en sí mismo no lo es todo.
“Mis viajes son fuentes de inspiración, ya sea en hoteles lujosos o en sitios más rurales con gente local. Tomo las experiencias y las transformo en un cóctel servido en un vaso elegante siempre con una sonrisa; quiero entregar algo de mi experiencia personal, hay que sentir lo que se hace”, manifiesta Agostino Perrone durante nuestra agradable conversación.
Su pasión por la coctelería es evidente, amor que le sorprendió en un bar milanés durante un verano para pagarse sus estudios de fotografía. “Cuando empecé a trabajar en el bar me enamoré de estar en contacto con mucha gente, de diferentes profesiones y culturas, de personas que viajan… En fin, me apasioné de trabajar en un bar de cócteles donde se hacían los clásicos aperitivos italianos, pero también cócteles internacionales que en aquella época eran ‘Caipirinha’, ‘Sex on the beach’…, cócteles de fruta. Tras esa experiencia hice un curso de barman y a partir de ahí siempre he procurado trabajar con personas que pudieran enseñarme algo como mi gran amigo Simone Maci, al que conocí durante mi estancia en Arcore, cerca de la ciudad italiana de Monza, que era jefe de barman. De él adquirí muchos conocimientos acerca del mundo del bar, de la ética de la precisión, de cómo experimentar, o cómo buscar nuevos productos”, comenta Perrone.




