Muchos dirán: “La magia no existe”. No es asunto baladí el pensar qué es la magia para cada uno. Para los hermanos Villalón, Mario y David, pensar en la calle Reina, es pensar en la magia de la coctelería y los destilados. Cuando buscaban un espacio propio para montar su negocio lo tuvieron claro. Como tampoco cavilaron mucho a la hora de dar con el nombre idóneo. Angelita Madrid es un homenaje a su madre, su nombre de juventud junto con la ubicación castiza. Procedentes de una familia con vocación hostelera, son la segunda generación dedicada a ello. En una anterior etapa, regentaron un restaurante, El Padre, que hacía referencia al hecho de que su padre había estudiado de joven en un seminario. Ahora le tocaba a ella. Angelita Madrid es un proyecto que abre sus puertas hace algunos meses y que tiene no uno, sino dos corazones: el Bar de Vinos y el Bar Americano. Por todos los rincones del negocio familiar vemos la influencia de los hermanos. Nos lo explica Mario Villalón: “Mi hermano es sumiller y es verdad que hay mucha influencia mía en el Bar Americano y de mi hermano en el ‘Wine Bar’, pero juntos trabajamos en la oferta tanto de comida, bebida, o de decorativa. Sobre todo, me gusta decir que es un bar diseñado por bármanes”.
La planta de arriba está dedicada al vino. Un ambiente acogedor, con mucha madera y grandes ventanales. “Me entusiasma estar en una zona de Madrid tan cosmopolita, tan cerca de Callao y, sin embargo, estamos en un ambiente relajado, distendido, agradable y tranquilo. Buscamos un concepto donde el público que entre sea un público de destino, no de paso. Que el cliente que te encuentres en Angelita sea el cliente que venía al establecimiento, no el cliente que pasa por el barrio y se toma algo sin importarle dónde está”, explica Mario. En este espacio se pueden disfrutar vinos de pequeños productores y vinos que hablan de su entorno, con una amplia selección de Borgoñas. Al menos 25 referencias de vino por copa, más de 500 por botella y algunas cervezas artesanas, forman el despliegue de líquidos de este lugar dividido en dos ambientes, ‘bistró’ y barra. La cocina de Angelita Madrid es de mercado con raíces tradicionales, pero técnicamente al día. Un extracto de su carta, chacinas y quesos, acompañan a la selección de vinos en la barra. Carta que irá cambiando a lo largo del año y que busca actualizarse en base a las temporadas. Los productos del huerto ecológico familiar, situado en Zamora, la tierra de sus padres y abuelos, cobra protagonismo. Incluso en la coctelería, como veremos más adelante.
De la planta de calle al sótano, a la coctelería “semiclandestina”, el espacio que los hermanos han querido apodar Bar Americano y que se esconde tras una puerta de chapa que sólo encontrarás abierta a partir de las 16.00 horas. La vista de la entrada precede lo que nos espera: un ambiente ‘speak easy’, con gran oferta de espirituosos, una pequeña selección de cervezas artesanas y un extracto de la carta del Bar de Vinos. “Quisimos llamarlo Bar Americano porque te encuentras una coctelería donde va a haber una oferta gastronómica mucho más amplia que la de una coctelería al uso, en el sentido de que se puede cenar con un carácter de comida más liberal y atrevido, y porque, además, tienes una selección de 5 a 8 cervezas artesanas y más de 30 vinos por copa”, argumenta Mario. Actualmente, la cocina está abierta durante todo el servicio de coctelería, hasta las 2 y media de la mañana. Y por soñar: “Nuestra idea a medio plazo es generar una oferta gastronómica muy vinculada al mundo de los espirituosos y hacer que dentro de la coctelería se busque un concepto más “experiencial”, para esa gente que venga y que realmente se encuentre con una especie de menú, que pueda probar varios platos vinculados a al coctelería y varios cócteles vinculados a la comida”.
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