Felicidad. Aspiración universal. A veces parece una utopía; otras, realidad. Precisamente de esa satisfacción de ánimo ha construido su vida y su profesión un ‘bartender’, cuyo nombre suena con fuerza en el mundo de la ‘mixología’, y es que Luis Bustamante agita con decisión la coctelera, con firmeza remueve los ingredientes en el vaso mezclador y con ímpetu los versa en el vaso directamente; todo ello en función de la historia en la que se basa o en la que crea ‘ad hoc’, además de en vivencias personales, dando vida a sus creaciones cocteleras inspirado también por la música. “Cuando realizo un cóctel, me gusta hacerlo con una canción de fondo”, comenta Luis Bustamante durante nuestra agradable charla. Así, a grandes pinceladas, comenzamos a perfilar la actuación profesional de este ‘bartender’ que propone “tragos” artísticos que deleitan y arrancan una sonrisa a todo aquel que acude a probar sus cócteles a Metric Market, local barcelonés en el que despliega sus dotes como ‘head bartender’.
Luis no vino a este mundo con una coctelera debajo del brazo. Su vocación laboral se decantó inicialmente por el mundo del ‘marketing’ y la comunicación empresarial. Pero el destino le quiso llevar por otros derroteros presentándole la primera señal durante su época universitaria en Los Ángeles. “Un día ayudé a un amigo que tenía un local a poner unas copas. No tenía ninguna experiencia detrás de la barra, pero me lo pasé tan bien que cuando volví a Barcelona, y después de una etapa de varios años trabajando en el sector del ‘marketing’ y ventas, quise dar un giro a mi vida y ser el más feliz del cementerio, no el más rico. Una frase que uso mucho porque define el porqué de mi introducción en la coctelería”, comenta Luis.
No se lo pensó dos veces. “Tuve la suerte de que me ficharon en la Torre Rosa, en Barcelona, a pesar de la extrañeza ante mi curriculum, y cuando me preguntaron “¿qué hacía allí?” les contesté: “Lo que quiero hacer es esto, deseo aprender la profesión y empezar en un sitio como La Torre Rosa. Así comencé en 2008 como ‘barback’, cargando cajas y poniendo alguna caña y algún que otro ‘gin tonic’ de vez en cuando. Hasta que un día, el capitán de la nave, Jordi Reig, me dijo una frase que se me quedo grabada a fuego: “Tienes pinta de barman, te voy a enseñar un par de cosas”. Desde entonces, Jordi Reig ha sido mi mentor, mi maestro, mi jefe y ahora puedo decir que es un gran amigo mío”.
Desde hace 8 años, Luis Bustamante no ha parado ni un instante, ha recorrido diversos locales de renombre ejerciendo su arte detrás de la barra y empapándose de todos los conocimientos que iba adquiriendo en cada uno de ellos. “La pasión por la atención al cliente, por ser un buen anfitrión y hacer que disfruten los clientes y que se sientan como en casa fue lo que más me marcó. Para conseguirlo, primero tiene que divertirse el propio ‘bartender’. Para mí es básico el hecho de disfrutar con mi trabajo en cada momento”.
Deformación profesional o no, a Luis le gusta comunicar con su clientela. “No concibo el trabajo de un ‘bartender’ sin la interacción con el cliente. Hay que ofrecer una experiencia completa. El cliente se va acordar de la copa que se toma, del ambiente que ha respirado, de la comunicación con el ‘bartender’ y del local en general. Eso es lo que hace que vuelva”, explica.
¿Qué coctelería practica?
“Mi formación es clásica, Metric es un local bastante inusual, con un ambiente muy ecléctico, una mezcla entre Nueva York, Berlín, Hamburgo, Barcelona…, y de trato muy familiar, y yo soy bastante irreverente. De ahí digo: practico una coctelería clásicamente irreverente; es decir, intento siempre despertar una sonrisa pícara y hacer un guiño al ‘canalleo’. Una coctelería enfocada al público al que va dirigida, por ejemplo en Metric intento que la coctelería sea muy sencilla de entender, no es para una clientela muy experimentada en ella, por eso quiero que sean tragos fáciles y divertidos. Por ejemplo, el primer cóctel que creé en Metric es una versión del ‘Sex on the beach’, llamada ‘Polvo en la Diagonal’, haciendo referencia a la ubicación del local (Avda. Diagonal, 505). Este nombre provoca la carcajada y es un buen comienzo para empezar la noche entre risas y pasarlo bien”.
¿El humor es un ingrediente más de sus cócteles?
“Por supuesto. El humor tiene que estar presente. Así como dijo Nietzsche que “la vida sin música sería un error”, pues lo mismo opino con el humor”.
Convencido de que, además de otros componentes, la personalidad que le aporte el barman al cóctel es una cuestión importantísima, Luis Bustamante, a quién también le gusta juguetear con fuego para crear cócteles ahumados y experimentar con el mundo molecular, no pierde de vista la atención por los detalles como pueden ser la cristalería a utilizar o el hielo a poner en la copa. “Todo ello forma parte de la experiencia en general; es algo que cuido mucho en mis cócteles”, afirma Bustamante.
¿Hacia dónde va la coctelería?
“Yo creo que cada vez se está valorando más nuestro trabajo. No nos debemos de olvidar que estamos detrás de una barra y tenemos que hacer que la gente lo pase bien. El cliente es el centro del negocio. Los clientes valoran una experiencia completa, y pienso que la coctelería pasa por cócteles que sean fáciles de entender para el gran público, con un toque de diversión, bien elaborados y con productos de calidad. Asimismo, señalar que los productos orgánicos y biológicos están entrando con muchísima fuerza y son el futuro”.
No cabe duda de que la felicidad reside en uno mismo. “Somos gente privilegiada los que nos dedicamos a hacer felices a los demás”. Un profesional que desborda amor por su trabajo con gran capacidad receptiva para el aprendizaje diario. “Aprendo cada día de todo el mundo, de mis compañeros de trabajo, de profesión y de la participación en los concursos, por ejemplo”, manifiesta Luis Bustamante.




