Predilectos por muchos

Los vinos jóvenes tienen el futuro por delante. Y no precisamente por su corta crianza. Pueden presumir de ser los más demandados de su especie, bien sean blancos, rosados o tintos, por su adaptabilidad al consumidor que empieza a sumergirse en este mundo relativo a una bebida de tan larga tradición. Pero no sólo a ellos, pues gracias a la versatilidad de los vinos jóvenes, son susceptibles de acomodarse a infinitas opciones gastronómicas. El consumidor busca en la actualidad distintas características de los vinos jóvenes. Según Vinos Herederos del Marqués de Riscal, “el consumidor busca un vino refrescante, fácil de beber y que tiene muchos aromas en el paladar. Además quiere una buena relación entre calidad y precio. De forma general un vino joven tiene un público muy amplio porque es fácil de tomarlo en cualquier momento del día y de la temporada; pero, podemos observar que las personas que no conocen todavía bien el mundo del vino y empiezan con esta bebida, eligen vinos jóvenes porque son más aromáticos y más fáciles para su paladar”.
Así, desde Pernod Ricard Bodegas afirman que “el consumidor de este tipo de vino busca un vino afrutado y fácil de beber. Consumidores que se concentran en la franja de un perfil más joven”.
Diego Pinilla, enólogo de Bodegas Bilbaínas, explica que “a diferencia de hace unos años, cuando existía la creencia de que los únicos vinos merecedores de ser bebidos eran los que tenían una buena crianza, a día de hoy existe una amplia oferta de vinos jóvenes, bien estructurados y de muy buena calidad. Además, no creemos que los vinos jóvenes vayan asociados solamente a un perfil de consumidor. Sin embargo, el crecimiento de este tipo de vinos consideramos que se debe en parte al crecimiento del segmento de “jóvenes” consumidores de vino”.
“El vino joven que mejor conecta con el consumidor es el que es intenso en nariz, que huele mucho y bien. Que no es demasiado tánico, que no resulta “áspero”, que tiene un recuerdo largo después de beberlo… En definitiva, que no es neutro, que es expresivo, y si además tiene el punto de “nervio” que le da el carbónico, mejor”, argumentan desde Bodegas Real.
Por su parte, Bodegas Protos explica que, así como hace algunos años se demandaban vinos más potentes y maderizados, la tendencia se ha ido invirtiendo y cada vez hay más demanda de estos vinos, no sólo porque son más económicos que los tradicionales Crianzas o Reservas, sino porque son vinos más ligeros que maridan muy bien con gran cantidad de platos, por los que es difícil segmentar a un público muy concreto”.
Según la opinión de Bodegas Bocopa, “el consumidor busca un vino fácil de beber, agradable, que tenga fruta, donde se pueda saborear la expresión de cada zona en un vino, su singularidad. Y eso lo encuentra en los vinos jóvenes”.

 

 

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