Los resultados globales del mercado de foodservice esconden diferencias significativas en el comportamiento de las distintas generaciones, incluyendo tendencias relacionadas con la alimentación saludable, como las dietas altas en proteínas o el ayuno intermitente. El peso de cada generación en el tráfico de foodservice no refleja su peso demográfico: las generaciones más jóvenes generan una actividad muy superior a la que les correspondería por población
El mercado europeo de foodservice ha alcanzado un gasto anual de 361.200 millones de euros, pero unos resultados aparentemente estables están ocultando una transformación profunda en cuanto a quién impulsa realmente el mercado y cuáles son sus expectativas, según las nuevas conclusiones de Circana, compañía líder en la transformación de datos de consumo en oportunidades de crecimiento.
Durante su intervención en el European Foodservice Summit, celebrado en Madrid, Edurne Uranga, Vice President Foodservice Europe de Circana, cuestionó algunos de los supuestos que siguen guiando las estrategias de numerosos bares, restaurantes y establecimientos de restauración rápida europeos respecto a las distintas generaciones de consumidores. “El comportamiento del consumidor está evolucionando por debajo de las cifras agregadas”, señaló Uranga.
En los cinco principales mercados europeos de foodservice, Reino Unido, Alemania, Francia, España e Italia, el gasto aumentó un 1,4 % en el año finalizado en junio de 2026, a pesar de que las visitas descendieron un 0,7 %. El ticket medio aumentó un 2,1 %, elevando el gasto total en foodservice hasta los 361.200 millones de euros, como se apuntaba.
“A primera vista, el mercado europeo de foodservice parece notablemente estable. El gasto sigue creciendo, las visitas apenas varían y los consumidores continúan saliendo a comer fuera. Sin embargo, esta aparente estabilidad resulta engañosa porque los comportamientos están evolucionando de forma diferente según la generación”, explicó Uranga.
“La edad ya no es una guía sencilla para entender el comportamiento del consumidor. Nuestros datos muestran una realidad mucho más compleja, donde la tecnología, la salud, las presiones económicas, los cambios en los estilos de vida y las distintas etapas vitales están redefiniendo las decisiones de consumo. Está claro que el consumidor de foodservice del futuro no se comportará simplemente como una versión más joven de los consumidores de mayor edad actuales”.
Circana sostiene que la mejor forma de interpretar el momento actual es volver a lo esencial: comprender los estilos de vida, las necesidades y la etapa vital que impulsan el comportamiento de cada generación en el ámbito del foodservice.
Cambio generacional en el tráfico de foodservice
El análisis de Circana muestra que el peso demográfico es un mal indicador de la relevancia de una generación para el mercado de foodservice.
La Generación Alpha (menores de 16 años), a pesar de ser el grupo más joven, ya actúa como una puerta de entrada a la categoría. Sin embargo, su gasto se orienta principalmente hacia canales de consumo inmediato dentro del retail más que hacia el foodservice tradicional.
Por su parte, la Generación Z (de 16 a 29 años) representa el 16 % de la población de los cinco mayores mercados europeos, pero realiza un 39 % más de visitas a establecimientos de foodservice de las que corresponderían a su peso poblacional. Los Millennials (de 30 a 44 años) y la Generación X (de 45 a 59) también registran un rendimiento superior al esperado. En cambio, los Baby Boomers (60 años o más), que representan el 29 % de la población, presentan un índice
de apenas 60.
La diferencia es especialmente visible en los restaurantes de cadena. Los establecimientos de marca representan el 29 % del gasto total en restauración comercial, porcentaje que asciende al 40 % entre la Generación Alpha, al 35 % entre la Generación Z y al 35 % entre los Millennials, frente al 24 % de la Generación X y el 16 % de los Baby Boomers.
Circana atribuye parte de esta brecha generacional a las diferentes expectativas que los consumidores trasladan al foodservice. Las generaciones más jóvenes, nativas digitales, valoran especialmente la inmediatez y la personalización, lo que hace que las cadenas y conceptos reconocibles encajen mejor con la forma en que descubren, piden y consumen alimentos a través de canales digitales y de entrega a domicilio.
Esta situación genera una doble oportunidad para los operadores: responder a la creciente influencia de los consumidores más jóvenes y, al mismo tiempo, encontrar nuevas formas de atraer a una numerosa población de mayor edad cuya participación en el foodservice sigue siendo considerablemente inferior.
La Generación Z convierte la salud consciente en hábitos reales
La investigación de Circana muestra que el 12 % de los consumidores de la Generación Z practica ayuno intermitente, frente al 7 % de la población general. Además, el 24 % presta especial atención al consumo de proteínas y el 20 % prioriza productos ecológicos o naturales. Otro 13 % afirma evitar el consumo de café.
Estos resultados reflejan una relación más deliberada y consciente con la alimentación y las bebidas por parte de la Generación Z, donde las proteínas, los ingredientes naturales y los nuevos hábitos alimentarios influyen en qué consumen, cuándo lo hacen y dónde.
Para los operadores, esto implica ir más allá de incorporar algunos productos percibidos como saludables y analizar de qué manera su propuesta global responde a las nuevas rutinas y prioridades de estos consumidores.
Circana prevé además que la conveniencia digital ganará aún más relevancia con la Generación Alpha, cuya cuota de consumo mediante entrega a domicilio ya es 1,3 veces superior a la media de la población y siete veces mayor que la de los Baby Boomers.









