Este destilado de azúcar de caña debe ser el acompañante perfecto del anfitrión en un plato, pero nunca enmascararlo. Según el tipo de ron a utilizar el resultado de la receta será diferente. Los rones blancos encajan muy bien con platos frescos, cítricos o pescado; y los añejos con carnes, reducciones o postres más contundentes
El ron no solo se degusta en una copa, también en recetas gastronómicas realzando los sabores además de proporcionar matices y aromas muy interesantes según las diferentes tipologías de este destilado, demostrando la versatilidad que lleva en su propia esencia.
“El ron es un destilado muy versátil porque aporta profundidad, calidez y una complejidad aromática muy interesante en cocina. Dependiendo del tipo de ron, puede aportar notas más dulces, tostadas, especiadas o incluso ahumadas, lo que permite trabajar muy bien tanto marinados como salsas o glaseados. En una cocina como la de Li-Onna, donde conviven influencias japonesas y latinoamericanas, el ron conecta especialmente bien con ingredientes ácidos, picantes y umami”, nos responden desde este restaurante Li-Onna que ofrece cocina japonesa con alma latina en la madrileña calle de Recoletos, en pleno barrio de Salamanca, que se ha convertido en punto de encuentro para quienes buscan algo más que disfrutar de su propuesta gastronómica: diseño, ambiente, música y toda una experiencia con identidad propia.
¿Cuáles son las notas principales de este destilado de caña de azúcar para armonizar con recetas sólidas?
“El ron suele tener notas de vainilla, caramelo, frutas tropicales, especias y madera, especialmente en versiones añejas. Son perfiles que armonizan muy bien con elaboraciones intensas o con cierto punto graso, porque equilibran y aportan redondez. En nuestra cocina funcionan especialmente bien con ingredientes como el miso, el chile, las salsas cítricas, pescados grasos como el toro o incluso carnes a la brasa”, señalan desde Li-Onna.







