La Focaccia de Calamares se puede encontrar en todos los locales de Can Pizza de España durante este mes de mayo, ya que se trata de una edición limitada que rinde homenaje al bocata de calamares, uno de los platos más icónicos de la gastronomía de la capital española
Can Pizza, la cadena española de pizzerías artesanales sorprende este mes de mayo con una propuesta que mezcla tradición y técnica italiana con carácter madrileño: la Focaccia de Calamares. Una edición limitada que nace de la colaboración con Casa Macareno, referente de la cocina castiza de Madrid, y que rinde homenaje al bocata de calamares, uno de los platos más icónicos de la gastronomía de la capital.
Esta edición limitada que estará disponible en todos los locales Can Pizza de España (https://canpizza.eu/reservas) este mes de mayo es, en palabras de la propia marca, “un homenaje a Madrid que mezcla tradición y pizza culture”.
La Focaccia de Calamares toma lo mejor del clásico callejero y lo reinterpreta con técnica artesanal. La base es su clásica masa de larga fermentación con tinta de calamar, sobre la que se asientan calamares fritos, stracciatella de burrata, pesto de tomate seco, rúcula y un alioli fino. El resultado: la esencia del bocata de siempre, con la profundidad y el cuidado del producto que caracteriza a Can Pizza.

Pero hay algo más que técnica en este homenaje: hay geografía culinaria. Porque Madrid y Roma comparten un secreto ancestral: la pasión sin pretensiones por la fritura callejera. Mientras en las plazas romanas se fríe el pesce fritto con el desenfado de quien sabe que la mejor gastronomía se vive entre servilletas en el suelo y ruido de barra, en Madrid los calamares fritos son el monumento que celebramos a mordiscos. Esta focaccia no es solo una reinterpretación española del bocata clásico: es un viaje desde la Puerta del Sol a las orillas del Tíber.
Para que el homenaje parta del respeto absoluto al origen, Can Pizza ha elegido como cómplice a Casa Macareno, un clásico de los bares de toda la vida en el corazón de Malasaña. La alianza busca capturar el espíritu de estos locales de barrio con servilletas en el suelo, ruido, vida y autenticidad, que nunca desaparecen porque tienen alma.
Can Pizza llega a Madrid no solo para abrir puertas, sino para abrir el corazón a la ciudad. Y mayo es el momento exacto. Porque Can Pizza comprende que no se trata solo de poner un local en una calle, sino de convertirse en parte de la conversación de esa ciudad. De respirar su carácter y de no venir a enseñar, sino a aprender. La Focaccia de Calamares es la prueba de que Can Pizza no solo ha llegado a Madrid: ha decidido quedarse y ser madrileña. Y lo hace de la única manera que una marca puede hacerlo: creando algo que solo tiene sentido en Madrid, en mayo, con esencia castiza y técnica italiana.




