Si el ‘glamour’ tuviera un nombre ese sería: vermú. Una bebida que a lo largo de los siglos ha generado encanto, sensualidad, elegancia, lujo… El soñar con la gran pantalla es otro de los atributos que se le pueden adjudicar a este ‘drink’, que tanto se ha codeado con estrellas del mundo del celuloide, versado en las copas de populares cócteles como el “Negroni”, “Manhattan” o “Dry Martini”, sin ir más lejos. ¿Algunos nombres? Humphrey Bogart, Clark Gable, Sean Connery, Luis Buñuel, o Abba Gadner, “que le preparaba este cóctel al torero Dominguin”, como señala Helios Gómez, ‘brand Ambassador’ de Martini®. Sin dejar de mencionar el espía más famoso de ese séptimo arte, el Agente 007, que siempre pedía su ‘Dry Martini’ apostillando: “Agitado, no mezclado”. Cóctel que también protagonizó escenas de la película de Woody Allen “La Rosa Púrpura del Cairo”, o de la famosa serie “Sexo en Nueva York”.
Cóctel que también tuvieron entre sus manos políticos como Churchill, Rooselvet o escritores como Ernest Hemingway o Truman Capote, por ejemplo.
Pero, ¿qué le hace ser al vermú tan ‘chic’ en coctelería? Como señala la empresa Global Premium Brands “el vermú dota de personalidad al cóctel, lo equilibra y refuerza su sabor. Tanto en coctelería clásica como de innovación, el vermú es indispensable, sobre todo en cócteles de aperitivos. Pueden aportar dulzor, amargor e incluso dotarlo de un carácter seco. El vermú es el fondo de armario que tienen todos los ‘bartenders’ en sus barras para sorprender al consumidor con un excelente cóctel”. Por su parte, desde la empresa Emilio Miró Salvat concretizan más ese aporte a los cócteles. “El vermú blanco aporta un fondo dulce y muy aromático; el seco, el más utilizado en coctelería, es ideal para cócteles dulces que necesiten más cuerpo; y el rojo, otorga un final más amargo y dulce”.
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