El consumidor de hoy es ávido de información. Si los productos que consume tienen un historia que contar, eso es un valor añadido. Y, precisamente, si se habla de historia a través de los siglos, que mejor que la de aquella del noble destilado de vino denominado Brandy de Jerez.Sabiduría y experiencia que, unidas a la paciencia que conlleva su reposo en el tiempo, hacen lucir a este producto español, en sus matices aromáticos y gustativos, su alta alcurnia. Elaborado exclusivamente a partir de destilados de vino, podemos decir, como señala el Consejo Regulador del Brandy de Jerez, que presenta un distinguido origen sobre el que se empieza a cimentar el carácter noble de esta bebida, distinción que le acompañará durante todas sus fases productivas. De importancia es de señalar que para la obtención de esos destilados sólo se usan vinos limpios, equilibrados y aptos para su consumo. Es más, para obtener un solo litro de Brandy de Jerez es necesario destilar unos tres litros de vino, extrayendo lo mejor de ellos y desechando el resto. La destilación de los vinos provenientes, en un 95% de la variedad Airen, y Palomino se realiza mediante las alquitaras, alambiques de cobre. Una destilación que se lleva a cabo con los vinos sin sus lías, separando las cabezas y colas, y escogiendo la fracción central de los aguardientes únicamente.
Brandis hay varios, de Jerez sólo uno. Según el Consejo, el Brandy de Jerez se diferencia de otros por su envejecimiento en vasijas de roble americano de 500 litros de capacidad que, previamente, han debido ser envinadas con algunos de los tipos de vinos de Jerez: Fino, Amontillado, Oloroso, Pedro Ximénez, etc.; lo que le concederá al Brandy matices diferentes, así las de vasijas de Fino darán lugar a brandis más pálidos respecto de aquellos cuyas vasijas han contenido Olorosos o Amontillados; siendo más abocados y oscuros los que han reposado en botas que contuvieron vino Pedro Ximénez. Otro de sus rasgos distintivos viene marcado por el empleo del tradicional sistema de criaderas y solera para su crianza, exclusivo del Marco de Jerez; y por su elaboración únicamente permitida en los términos municipales de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda, en la provincia de Cádiz. Asimismo, las características de las bodegas y el microclima de la zona hacen posible la peculiar personalidad de esta bebida.
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