Nadie se puede resistir a esa sopa caliente que revive a cualquiera, a ese caldo que entona el cuerpo en la época invernal o a esa nutritiva crema que reúne en un solo plato distintos alimentos. Si convertimos en batalla la que libramos contra el frío que se asienta en la calle mientras sonríes pensando en la que cae fuera, las sopas, caldos y cremas nos hacen merecedores ganadores. ¿Qué es lo que diferencia un caldo, de una sopa y de una crema?
La Asociación Española de Fabricantes de Salsas, Caldos y Sopas nos contesta. Las diferencias entre caldos, sopas y cremas radican en sus ingredientes y en los procesos de constitución, y estos contrastes vienen definidos en la normativa Real Decreto 2452/1998, de 17 de noviembre, por el que se aprueba la reglamentación técnico-sanitaria para la elaboración, distribución y comercio de caldos, consomés, sopas y cremas.
Los caldos son productos líquidos claros y poco espesos, obtenidos de la cocción con agua de una serie de ingredientes, o reconstituyendo una mezcla equivalente de ingredientes deshidratados, de acuerdo con las instrucciones de uso o utilización. Las sopas son más o menos líquidas o pastosas, obtenidas de la misma forma y constituidas por los mismos ingredientes que los caldos, pero pudiendo llevar, además, incorporadas pastas alimenticias, harinas, sémolas, otros productos amiláceos y cantidades variables de otros productos alimenticios de origen animal y, en su caso, vegetal. Las cremas, por otro lado, son productos de textura fina y viscosa, con los mismos procesos de elaboración que los anteriores, pero esta vez los alimentos son licuados o triturados, teniendo así el mismo efecto nutricional.
La evolución de la demanda de su consumo en el hogar, según datos del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) en su informe de 2015, en el periodo de cinco años, desde 2010 a 2014, ha aumentado progresivamente, salvo en este último año, con una leve contracción. Durante el 2014, los hogares españoles consumieron 9,1 millones de kilos de caldos y sopas y gastaron 83,6 millones de euros en estos productos. En términos per cápita, se llegó a 0,2 kilos de consumo y 1,9 euros de gasto. Durante estos años, el consumo de caldos se ha mantenido estable, mientras que el gasto ha experimentado un pequeño repunte. En opinión de la Asociación Española de Fabricantes de Salsas, Caldos y Sopas, estos datos confirman una realidad: los caldos y las sopas tienen cada vez más aceptación entre los consumidores, fruto del esfuerzo que se realiza en el sector de introducir propuestas que aúnan calidad, sabor y versatilidad.




