Una coctelería con alma y con sentido que transforma emociones, vivencias o recuerdos en un cóctel creado con lógica, coherencia y con los cinco sentidos, que actúa como hilo conductor entre profesionales de diferentes disciplinas para crear aventuras gastronómicas en las que compartir el talento
El argentino Fernando Fastuca Lamberti llegó a Barcelona hace 23 años. Allí instaló su residencia y encontró su profesión, a la que pone grandes dosis de amor, pasión, alma, creatividad y sentido. Hace ya muchos años que Fernando ha hecho del mundo del bartending su vida, pero sus comienzos laborales en la hostelería hace dos décadas le condujeron a aprender desde abajo, ejerciendo de ayudante de camarero. Esas tareas no iban mucho con él y le pusieron como ayudante de coctelero a cortar limas o picar menta.
Un buen día, Fernando tomó la decisión en firme de dedicarse a la coctelería. Comenzó a estudiar y a trabajar en muchos locales de la Ciudad Condal. Realizó cursos sobre técnica de coctelería y dio con el maestro Javier Caballero “uno de los mejores mixólogos que hay en España”, apunta Fernando. De ahí dio el salto a Ibiza, luego vino la ciudad alemana de Frankfurt durante un año hasta que regresó a Barcelona con la intención de permanecer en la ciudad. A su vuelta comenzó a interesarse por los concursos de coctelería. Entre otros, participó en la competición Patron Perfectionists en 2016 con su cóctel llamado ‘Pacto’, que le llevó a la final mundial del Tequila Patron. El nombre que eligió para su creación coctelera tenía un porqué: “hice un pacto conmigo mismo de dar lo mejor que tenía, y así lo percibieron los jueces. El cóctel se basaba en ingredientes como el vermut que simbolizaba la sangre, el corazón del cóctel era el agave, la piña de agave, el alma de ese cóctel era el tequila Patron, cuyo corcho rallé y lo metí en una ahumadora creando un humo. Todo lo que iba pasando se contaba porque me gusta mucho el storytelling que hay detrás.
Un cóctel hay que hacerlo con los cinco sentidos, hay que dar vida a un cóctel y ese cóctel tomaba vida a través del propio pacto”.





