Una confluencia de circunstancias se atribuyen el gozo de la buena salud de los licores de crema en el mercado español. Por un lado, su carácter meloso, aterciopelado y envolvente que engatusa a los paladares. Por otro, su extendido consumo en todo el territorio nacional; y, además, porque estos licores también se han contagiado de la corriente positiva de crecimiento de los licores y espirituosos. Tal y como manifiesta Alberto Iglesias, ‘head group manager’, de Nielsen, “En el último año estamos viendo muy buenas tendencias a nivel “total” y vemos como han vuelto los crecimientos a un mercado que ha sido muy castigado por la crisis.
Una vez superado este momento, el consumidor en España está volviendo a recobrar la alegría por salir a comer/cenar y, por supuesto, a tomar el licor digestivo que tanto se echó en falta en momentos del ciclo económico tan negativo que hemos sufrido en España. Dentro de este mercado de licores, destacan tanto por su importancia como por sus tendencias, los licores de cremas, y donde vemos su crecimiento a doble dígito. Estas buenas tendencias las estamos observando tanto en su canal más importante de venta, la Hostelería como en los canales de Alimentación (Hiper y Super).
Una de las peculiaridades de estos productos es que el consumo está muy extendido por toda la geografía española, pero hay un marcada regionalidad de algunas marcas en función del origen, sabor, etc”.
Por su parte, Importaciones y Exportaciones Varma señala que “el consumo en España de los licores de crema está experimentando en los últimos meses un crecimiento muy positivo, gracias en gran parte al esfuerzo que las marcas están realizando por introducir nuevos modos de consumo de los licores de crema, como por ejemplo en coctelería.
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