Este restaurante barcelonés ofrece desde hace más de tres décadas una cocina de raíz clásica catalana, mediterránea, con platos actualizados, en la que el producto es el principal protagonista, guiado por la temporalidad

Fulgor por todos sus poros. Su propio nombre ya lo indica. Roig Robi (Rojo Rubí). Denominación que también apoda la tonalidad de un vino tinto como un Cabernet Sauvignon que desprende ese color rojo brillante, como señala Joan Crosas Navarro, que actualmente lleva las funciones de gerencia en el restaurante que un día fundó su madre Mercè Navarro, quien aún hoy asesora en el día a día del negocio.

“Roig Robi me pareció un nombre bonito y fuerte”, comenta durante el transcurso de nuestra agradable conversación.

Con carácter se perfila la impronta de este restaurante que abrió sus puertas en el año 1982 en la Ciudad Condal. Ya, desde entonces, vino marcando su personalidad. “En principio destacamos por una cocina algo novedosa, aunque sin llegar a las novedades de hoy en día. En aquella época se hablaba de la ‘novelle cuisine’ y se actualizaron los platos clásicos y, desde el principio, se tuvo muy en cuenta el producto, algo que fue a más ya que el producto cobra esencial importancia; de hecho, la filosofía del restaurante es contar con una materia prima de máxima calidad y de temporada en nuestra cocina que presenta muchas raíces catalanas, mediterráneas. Ello es el puntal de nuestra oferta gastronómica, afirma Joan Crosas.

Platos con poderío que otorga la excelsa materia prima que, priorizando aquella de proximidad, van a buscar allí donde se encuentre el mejor producto. “Por ejemplo, tenemos lechazos de Valladolid o espárragos de Tudela cuando es la época. Ahora estamos trabajando con los guisantes de Maresma o con la trufa, incluso hacemos algunas jornadas en las que ofrecemos menús monotemáticos con los productos de estación. Actualmente estamos trabajando en platos con trufa y en la temporada de setas tenemos un menú de setas, por ejemplo”, manifiesta.

Una extensa y variada oferta, que hace las delicias de una pluralidad de paladares, elaborada a través de “platos sencillos porque creemos que es cómo destaca más esa calidad del producto”, detalla Joan.

Algunos exponentes de esas creaciones, los relata Joan. “Tenemos algún plato estrella, característico de la casa como el ‘Arroz de espardenyes y alcachofas’, que tiene mucho éxito y siempre está en nuestra carta, o un ‘Arroz de gambas’,  porque nuestros arroces gustan mucho a los clientes. Son platos que ya son clásicos y los mantenemos a lo largo de todo el año. También tenemos un buen apartado de propuestas para picar y compartir, que son platos fijos en la carta, como un buen jamón, unas croquetas, anchoas del norte que servimos sobre pan con tomate, buñuelos de bacalao, gambas, espardenyes a la plancha, etc. En cuanto a pescados, por ejemplo, hacemos una ‘Lubina con una coca de cebolla y una confitura de tomate’, que es un plato muy acertado y siempre está fijo en la oferta, como también lo está el ‘steak tartare’ que gusta mucho.

Platos sencillos de gran éxito, acompañados de una extensa carta de vinos representativa de casi todas las Denominaciones de Origen españolas, a los que les sigue un buen surtido de postres caseros que realizan en el restaurante como el ‘Babá al ron’ que siempre está en la carta, poniendo el broche final el café illy que sirven en el establecimiento desde hace años. “Un buen café es el buen final de las comidas o cenas, illy es un producto de altísima calidad”, puntualiza Joan Crosas.

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