El restaurante Amuni ofrece una cocina italiana conjugando la tradición con toques creativos y personales que imprimen a las recetas que sirven a los clientes. Para ello, se avalan también de las pastas frescas ultracongeladas de Surgital de su gama Laboratorio Tortellini y Divine Creazioni
Marta Roig y Michelangelo Maranzano abrieron en el mes de julio de 2016 un restaurante llamado Amuni en la localidad barcelonesa de Castelldefels. Algo más de un año de vida tiene este coquetuelo local, cuyo nombre evoca un recuerdo a las raíces de uno de sus dos anfitriones, Michelangelo. Un cariñoso vocablo que su padre le decía siempre de pequeño, como me relata su esposa y media naranja también en el terreno laboral, Marta Roig.
Pero a pesar de la corta edad de Amuni, sus progenitores no son, ni mucho menos, neófitos en el campo hostelero. De hecho, desde hace más de una década, el matrimonio levantó en Begues, una población de unos seis mil habitantes cercana a la costera Castelldefels, donde tiene Marta sus orígenes, otro restaurante pizzería apodado La Cantina de Bacco, concretamente en el año 2005. Una apertura que se llevó a cabo con el aval de la formación hostelera de Michelangelo cursada en la escuela de hostelería de Assisi (Italia). Pero ahí no queda todo, se puede decir que este siciliano de nacimiento llegó con esta profesión debajo del brazo, ya que proviene de una familia de cocineros, como detalla su esposa, a quien hemos tenido el placer de entrevistar.
Así, con estas credenciales, Amuni vino al mundo alumbrado por la idea de sus autores de querer ampliar el horizonte llegando a un mayor número de personas, atraídos por la consecución de un reto mayor, pero siguiendo su línea gastronómica de ofrecer pasta, ‘pizza’, ‘risotti’ y demás manjares a la variopinta clientela, porque como señala Marta, “Castelldefels es bastante cosmopolita y hay muchos extranjeros que residen aquí, ingleses, alemanes…”.
Todos ellos pasan por la esmerada atención de Marta, que además se encarga de la sala y del trato con los proveedores; siendo de Michelangelo el dominio de los fogones del establecimiento, el cual practica una cocina italiana recorriendo diversas regiones del país, haciendo guiños, claro está, a recetas de su Sicilia natal, como apunta Marta Roig.
Unas propuestas, las que realizan en el local, que conjugan a la perfección la tradición de la cocina transalpina con la creatividad. “A la cocina clásica italiana queremos darle un toque más moderno. Por ello, a veces utilizamos, por ejemplo, otros tipos de pasta como las frescas ultracongeladas de Surgital que son muy novedosas. A estas pastas les ponemos unas salsas diferentes, distintas a las tradicionales. En fin, siempre tratamos de dar un toque personal y creativo con productos de temporada y de cercanía. No obstante, siempre contamos con los productos clásicos que la gente pide en un restaurante italiano, pero damos esa nota innovadora”.
La innovación llama la atención a los comensales…
“Sí, la gente se atreve a probar cosas nuevas, y cada vez que vienen al restaurante nos piden estos platos porque no los ven en otros sitios”.
¿Algún ejemplo de esos platos más novedosos?
“Teniendo en cuenta las últimas novedades podemos hacer referencia a diversos productos de Surgital como las ‘Lunette de queso de cabra con cebolla caramelizada’ que Michelangelo las combina con una ‘caponata’, que es una salsa de verduras agridulce típica de Sicilia. Una combinación que ha gustado mucho a la clientela este verano. Asimismo, gustan mucho los ‘Panciotti con punte di asparragi e mascarpone’ (con espárragos y queso mascarpone) que los servimos con una salsa de trufa; o también los ‘Gnocchi di patata violeta’, que los tuvimos en la carta de otoño y que hemos vuelto a repetir este verano porque los demandan bastante. Se trata de un producto también muy vistoso por su colorido, además ahora hay mucha gente vegetariana y vegana que busca este tipo de pasta con verduras”.
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