De entre su extensa gama de vinos, brandy, vinagre de Jerez, también se halla el vermú Lustau que, tras el éxito obtenido con su Vermú Rojo, Bodegas Lustau acaba de presentar su nuevo Vermú Blanco. La selección de los vinos y botánicos para la elaboración de estos dos vermús se lleva a cabo de forma minuciosa. Un perfecto ensamblaje de vinos de Jerez sienta las bases de estas dos recetas cuyo objetivo es mostrar la esencia, personalidad y atractiva complejidad del mundo de Jerez. Y para conseguir las mejores características de cada botánico empleado en su elaboración, cada uno de ellos macera por separado. Posteriormente, estos botánicos se incorporan al vino para que la combinación repose, adquiera consistencia y los matices se integren. Solo así se consigue alcanzar la elegante, sorprendente e inimitable personalidad de estos vermús de Jerez.
El recién llegado Vermú Blanco, se elabora a partir del ensamblaje de un vino Fino, seco, mineral y almendrado; y un Moscatel, dulce, floral y cítrico. Y respecto a los nueve botánicos empleados en su receta cabe decir que de entre ellos destacan el ajenjo, la genciana y la camomila. Se trata de un vermú lleno de matices, con un intenso y brillante color amarillo. En nariz es floral, cítrico y herbáceo, con notas almendradas y un sutil fondo mineral. Deliciosamente ligero y refrescante en boca. Posee un agradable dulzor al inicio, con un final marcadamente amargo y seco, en el que las notas de levadura son las protagonistas.
La selección de vinos y botánicos que componen la receta secreta de este vermú ha sido efectuada por el enólogo Sergio Martínez y el maestro destilador Fernando Pérez, máximos responsables de Bodegas Lustau.
Por su parte, el Vermú Rojo está elaborado a partir de un vino Amontillado y con carácter; y un Pedro Ximénez, dulce y sedoso. El ajenjo, la genciana y la corteza de naranja destacan entre los botánicos utilizados. Este vermú se presenta con un color caoba de tonos cobrizos. Los aromas dulces de fruta madura se entrelazan con notas cítricas y herbáceas, sobre un fondo de madera ahumada. En boca es aterciopelado, sabroso y equilibrado. De final ligeramente amargo, con notas avellanadas y de frutos secos.
Leer el artículo completo en la revista




