La calidad de los productos y la artesanía que distingue la elaboración de los platos son los cimientos sobre los que se construye el establecimiento. las pastas frescas ultracongeladas de Surgital se hallan Entre su extensa oferta gastronómica
Con un gran bagaje de conocimientos adquiridos en el tiempo, una experiencia demostrada a lo largo de varias décadas de profesión y una ferviente pasión por la gastronomía italiana se han construido los negocios hosteleros de la familia Del Prado Martínez. Tres hermanos amantes de la profesión que ya abren las puertas a la segunda generación, como me indica Joaquín Del Prado respecto a sus hijos, durante nuestra agradable conversación.
Una inmersión hostelera de casi 40 años que ha dado lugar a diversos establecimientos en la localidad castellonense de Vila-Real. La aventura comenzó hace mucho tiempo, cuando el hermano de Joaquín se marchó a Italia en 1982 a trabajar en una pizzería donde aprendió el arte de elaborar una ‘pizza’. Dos años más tarde, en 1984 inauguraron Dal Toscano, su primer restaurante italiano familiar, que actualmente ya no está en funcionamiento. En él recrearon una pizzería principalmente, ya que se ofrecía muy poquita cocina. Pero, poco a poco, la pizzería clásica fue ampliando su oferta en atención a las exigencias del mercado y gracias a los conocimientos de los que iban impregnándose incluso habiéndolos ido a adquirir a la bella Italia, país en el que tenían familia debido al matrimonio de su hermana con un italiano, familia política que se convirtió en mentora de estos hermanos, junto a otras personas, como me relata Joaquín.
Con la garantía que otorga un saber genuino, en los locales de la familia Del Prado se puede degustar una auténtica cocina italiana al estilo de la ‘mamma’, porque la artesanía es una de las señas de identidad de estos establecimientos.




