El chef presenta una serie de atractivas propuestas en su nueva carta y menú degustación en su restaurante Per Se Bistró, que siguen la línea de la temporalidad de los ingredientes en una cocina sincera y de calidad que ha sido merecedora de un Sol Repsol
A Andrés Madrigal le encanta cocinar. Le emociona. Lleva, nada más y nada menos, que cuarenta años en la profesión. En la que comenzó desde abajo, “fregando sartenes y ollas”, como él mismo indica.
Sinceridad y honestidad son dos atributos de su cocina, la que realiza sin corsés, dando rienda suelta a su imaginación en su restaurante Per Se Bistró ubicado en el número 32 de la madrileña calle de Augusto Figueroa, que se ha convertido en un ‘must’ de la escena gastronómica de la capital. Una cocina que también ha llevado más allá de nuestras fronteras debido a su periplo de doce años fuera de España. Pero, asegura que no hay un antes y un después en su cocina tras su estancia en el extranjero. “Las cosas, las tendencias… evolucionan, pero siempre queda la tradición para recordarnos de dónde venimos y hacia a donde vamos”, comenta el chef.
La temporalidad de los productos que utiliza en sus elaboraciones, distinguidas por la calidad y el buen servicio que dispensa al comensal son las guías de su restaurante. “Busco de cada cliente una amplia sonrisa y que felicite al servicio y a la cocina”, así es como le gusta al chef sorprender al comensal. Y, además, Per Se Bistró también desea que “el cliente tenga libertad a la hora de elegir, sin ataduras, por eso en el restaurante también se puede comer a la carta”, señala Madrigal.




