Y por fin llega la tan ansiada sesión vermú. Tiempo para desconectar, reír, conversar y disfrutar del tiempo libre con la mejor compañía. Una sesión vermú significa todo eso… y mucho más. Pequeños placeres, disfrutados lentamente en cada sorbo, en cada trago.El cómo y con qué tipo de vermú lo pone el profesional hostelero. Sus clientes eligen el dónde y el con quién. Y DKRISTAL presenta ahora opciones para diferenciar la sesión vermú con una selección de la mejor cristalería.
La empresa acaba de lanzar su primera colección de vasos y copas de vermú. Nueve referencias, con un diseño que combina comodidad, funcionalidad y elegancia. Y con todas las garantías del cristal fino: brillo, transparencia, alta resistencia y durabilidad.
VERMÚ: LA BEBIDA DE LOS GRANDES MATICES
Alguien dijo que el vermú es una auténtica sinfonía de aromas y sabores. Matices y detalles que nacen de una combinación magistral de vino y botánicos. Y aquí está el gran misterio: los enólogos reconocen entre 50 y 80 ingredientes distintos, a disposición del saber hacer y de la imaginación que cada uno aporta a su vermú.
Con tal riqueza de ingredientes y recetas… ¿cómo no se va a conseguir la bebida que probablemente más variedad de matices en aromas, sabores y colores ofrezca ahora mismo al consumidor de día?
Pero, atención… porque aunque se tengan los mejores vermús en la barra, sólo el mejor servicio garantiza que el resultado sea (casi) perfecto. Y el mejor servicio es aquel que combina todos los factores que están en nuestra mano: un buen ambiente, un ‘bartender’ que conozca el producto y entienda al consumidor… y, cada vez más importante, una cristalería que realce no sólo la bebida, sino también el saber hacer y la creatividad del ‘bartender’.
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