Tras estudiar tres años de cocina en su país natal, con 25 años llegó a España para completar su periplo culinario trabajando en cocinas dentro de nuestras fronteras. Antes de partir rumbo a Barcelona, permaneció dos años como aprendiz en un restaurante tradicional a las afueras de Madrid. En la Ciudad Condal estudió en la reconocida escuela de cocina Hofmann. “En Barcelona descubrí la cocina catalana y al trabajar en lugares como Dos Cielos vi que quería ir por ahí”. Después de trabajar en la cocina del restaurante de los hermanos Torres, ya de vuelta en la capital, conoció nuevas técnicas en el Corral de la Morería y ejerció como jefe de cocina de Alcocer 42 durante año y medio. Ahora da un paso más. “Me dedico a abrir mi propio restaurante donde elaboro una cocina muy de producto, con toques muy personales, aunque de clara base tradicional”.Una oferta la de su establecimiento La Gloria, con esta base, plagada de tintes de autor, y cuya carta es un evidente homenaje a Cataluña. Dividida ésta en entrantes, pescados, carnes y postres, ofrece platos elaborados con productos de temporada. Vemos por ejemplo, los ‘Guisantes frescos con sepietas de la playa’, la ‘Coca de llardons con vieira, espárragos silvestres y aire de naranja, el ‘Bacalao confitado con pil pil, palomitas de garbanzos y espinacas con panses i pinyons’, el ‘Pescado de roca en suquet’ o la ‘Corvina salvaje con cebolla de Figueras’. Clara muestra de la gastronomía que tanto le inspira. En algunos de los platos, Monzón desarrolla técnicas modernas como la fusión de bajas temperaturas con acabados en horno al carbón (Josper).
Cabría pensar que el chef ha querido aludir con el nombre de su restaurante, al estado por el que pasaremos al probar sus platos. “Lo cierto es que La Gloria es en honor a mi abuela querida, que se llamaba así”. Un soplo de aire fresco para el madrileño barrio de Chamberí, que además de la carta, ofrece a su entrada una barra y mesas altas, donde degustar un aperitivo o un picoteo informal. Para esta zona, el chef propone medias o raciones completas con algunos clásicos como ‘Chipirones a la andaluza con mayonesa de cítricos’, ‘Patatas bravas con espuma de all-i-oli’, ‘Ensaladilla rusa con ventresca de bonito’ o ‘Croquetas La Gloria’. Tampoco falta uno de los bocados informales por excelencia: la hamburguesa que, en este caso, es de La Finca. Es en esta barra donde Monzón hace un guiño a su origen introduciendo algunos platos de inspiración peruana como el ‘Cebiche de corvina’ o los ‘Carbones de yuca con crema huancaína’.
Prueben si con sus platos disfrutarán de tal experiencia placentera que a lo que lleguen sea al estado divino que remite su nombre.




