Sin trampa ni cartón, o cristal o lata… Las conservas vegetales son aquellos productos envasados de forma hermética sometidos a procesos de esterilización, pero que mantienen todas las propiedades desde su recolección hasta su consumo. Nuestro país es uno de los mayores exponentes de estos productos, por su calidad y tradición. Sin embargo, el mercado español de conservas vegetales no atraviesa por su mejor momento a tenor de las cifras, aunque el descenso en su consumo, como ha sucedido en los últimos años, siguen siendo moderado.
Según datos facilitados por IRI WorldWide, el mercado español de conservas vegetales acumuló entre mayo del año 2015 y el mismo mes del presente año, unas ventas en valor de 501.727.900 euros y unas ventas en volumen de 426.633.800 unidades. Estas cifras suponen casi un 3% y un 6% menos, respectivamente, con respecto a los mismos datos de idéntico periodo. Cuando hasta mayo del pasado 2015 las ventas en valor fueron de más de 512 millones de euros, y las ventas en volumen ascendieron a más de 444 millones de unidades.
La principal partida comercializada es la de espárrago blanco con más de 36 millones de unidades vendidas a mayo de 2016, seguida del tomate triturado, el maíz en grano, el pimiento Piquillo o las alcachofas ‘category’. Los champiñones, guisantes, el resto de los tipos de espárragos y las judías verdes, se encuentran a continuación en la tabla, con cifras separadas por muy poco.
Según explican desde La Catedral de Navarra, “la producción actual del campo en España no resultaría suficiente para abastecer la demanda total de conservas vegetales. Productos que llegan desde China o de Perú, a precios realmente contenidos, acaparan buena parte del mercado. Podríamos decir que existen dos tipos de mercado dentro del mundo de las conservas. Uno en el que prima el origen, la calidad y el tratamiento artesano que se le aplica al producto, siempre enfocado a respetar al máximo unas características organolépticas especiales propias de una zona geográfica (sabor, olor, color, textura), y otro en el que a menudo se utilizan procesos más industrializados, donde el origen y las particularidades del producto no son tan importantes, que están pensados para un segmento de mercado diferente”. Si hablamos de mercado exterior, para esta misma empresa, “la gastronomía española goza de un fuerte prestigio a nivel internacional y los productos de nuestra tierra están muy bien considerados fuera”.
Por su parte, Grupo Alimentario IAN afirma que “las conservas españolas gozan de muy buena aceptación a nivel internacional, debido a la calidad de sus ingredientes y a su amplia variedad”.
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