La vida se encarga de conducir las proposiciones humanas y guiarlas por derroteros nunca pensados en ocasiones. Profesiones encontradas por avatares y circunstancias y, además, de claro éxito como la que profesa el chef Nandu Jubany, con una estrella Michelin en su haber, al que hemos entrevistado para conocer más de cerca su quehacer diario y sumergirnos en su creación más urbana, el restaurante Petit Comité. ¿Cómo se inició el chef Nandu Jubany en el mundo culinario? ¿Qué fue lo que le llevó a adentrarse en él?
“La verdad es que la cocina ha estado presente en mi vida desde muy pequeño, pese a que al principio no me llamaba la atención como dedicación profesional. Prácticamente desde los diez años he estado en la cocina del restaurante de mis padres limpiando platos, pelando patatas y preparando la ensaladilla en grandes cantidades. Mi vida ha estado siempre relacionada con los fogones aunque quería dedicarme a ser piloto de motos. De hecho fui campeón de España junior de enduro, pero me lesioné las rodillas y eso me acabó llevando a la cocina de manera profesional. Así que, ¡la imposibilidad de continuar en el mundo del motor y mi ADN me llevó al mundo culinario!”.
¿Cómo ha evolucionado su cocina desde entonces hasta hoy?
“Mi propuesta gastronómica está influenciada por los grandes cocineros que he tenido la suerte de tener como maestros: Juan Mari Arzak, Martín Berasategui, Carles Gaig… De todos ellos he aprendido el amor por el producto, por las raíces y por la tradición en la cocina. Creo que he depurado más mi técnica y que, sin perder de vista la cocina tradicional catalana, he ido incorporando nuevos formatos y texturas que al principio no trabajaba”.
¿Cuáles son los rasgos más característicos de la misma? ¿Cómo definiría su cocina?
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