Nada mejor que un agradable marco para disfrutar de una rica y sabrosa comida. Uno de esos lugares que son tan especiales como únicos. El restaurante pizzería Il Fiocco se emplaza en una antigua casa modernista en pleno centro de Sabadell conocida como Casa Miralles. Juli Batllevell, colaborador del mismísimo Gaudí, fue el arquitecto que dio forma a este edificio de 1893. El propietario del establecimiento, que además hace las veces de jefe de cocina, Dan Díaz, bien puede ser la personificación del dicho “Las vueltas que da la vida”. Venezolano de nacimiento, recién graduado partió hasta República Dominicana, desde donde regresó pero al país vecino, Colombia. Tras un año y medio en esta tierra de café y cumbia cruzó el charco para anclar su futuro en Europa, y cuyo primer paso fue Italia. Aunque su madre fue cocinera durante toda su vida, no parte de ahí su amor por la cocina; fue allí, durante su estancia de dos años en tierra italiana, donde quedó prendado de esa gastronomía y “de las ‘pizzas’ de horno de leña, principalmente”, añade Dan. Casualidad o destino, quién sabe, ya que vivía justo en frente de una gran pizzería y una escuela de pizzeros. La adopción española para Díaz se ha prolongado durante 14 años, los mismos que ha empleado en el mundo de la hostelería. Il Fiocco abre sus puertas el verano pasado, en julio de 2015, pero antes, regentaba un local en otra localidad barcelonesa, Granollers, también relacionado con este tipo de comida. Lo suyo con la vida va de flechazos, pues al igual que le sucedió con la gastronomía italiana, un tiempo antes de abrir el restaurante visitó la Casa Miralles como cliente de un establecimiento argentino. No lo pensó dos veces cuando tuvo la oportunidad de hacerse con el local.
¿De dónde viene el nombre de Il Fiocco?
“Un día, justo un par de meses antes de abrir el local, estuve comiendo en un restaurante italiano muy conocido y en las paredes de decoración vi que tenían lazos y nudos de pajarita. Pregunté y se ve que ‘il fiocco’ es como los lazos que les hacen a los regalos o a las pajaritas, pero además se le da una connotación que quiere decir elegante. Sitio elegante o persona elegante, y pensé que era apropiado para la casa”.




