Elocuentes son las palabras de Roberto Vicente, enólogo de Bodegas Ysios. “El vino tiene una gran componente romántica y es muy importante hablar de ello. No hay un gran vino sin un gran viñedo. Para mí los grandes vinos cuentan historias de sus viñedos, transmiten el cuidado de la tierra, el respeto por lo que ocurre y ha ocurrido en la región, en la Rioja Alavesa, durante cientos de años. El viticultor ama su viñedo y es un honor para él producir uva de la más alta calidad. El hablar con el viticultor y trabajar conjuntamente para poder obtener la máxima expresión de esa uva Tempranillo hace que mi trabajo sea muy interesante poniendo en valor esas historias”.Hoy en día el consumidor demanda identidad y el objetivo de Roberto Vicente es elaborar vinos que expresen claramente la identidad de la Rioja Alavesa y sean un reflejo del viñedo del que tienen procedencia.
¿Cuál es la identidad de la Rioja Alavesa que expresan los vinos de Ysios?
“La expresión de la Sierra de Cantabria, los suelos pobres y poco profundos, menos propicios para la agricultura, el viñedo viejo y los viejos clones de Tempranillo que abundan en la zona. En esos suelos se plantaron viñas, sin desfondes ni eliminación de roca madre, que dan pequeñas producciones pero de frutos muy concentrados. Hace años apostamos por trabajar con viñedos viejos de nuestra región y, después de una década, hablamos de grandes vinos y del respeto de ese legado que queremos cuidar y proteger. Además, no sólo la antigüedad del viñedo es lo que da valor a la viña, sino también el modo en que fueron plantados. Por ejemplo, nuestra parcela Los Prados, que fue plantada a finales de los 70 encierra una bonita historia. La plantación la realizó el padre de César y Luis Ángel, proveedores nuestros en la actualidad, y lo hizo porque deseaba que sus hijos fueran viticultores.
Leer el artículo completo en la revista




